El poder de las personas coherentes

(Y cómo ser como ellas)

Hoy he aprendido más cualidades de la sociedad francesa. Los jóvenes franceses, por ejemplo, no están expuestos a la depresión post whatsapp porque ahí las compañías telefónicas tienen otra filosofía —voy a decirlo así y que cada uno deduzca—, y gracias a ella los usuarios envían SMS y se llaman más sin preocuparse por las facturas. Es un detalle trivial, a mi me llamó la atención. Por otro lado, los franceses son más cordiales, “no tan bordes como nos pensamos aquí en España, por lo menos los de Bretaña. Los de París ya son distintos…” (aunque luego cuando fui a París supe de las mentiras que me habían contado sobre los parisinos) y tienen otra manera de trabajar. Pero lo que más me atrajo fue lo que me contó de los estudiantes:

“Primero, no hablan en clase, no están con el whatsapp… Pero lo que me sorprendió, Esther, es ver lo en serio que se toman los estudios. El profesor acaba la clase a la 1:30 pero nadie se levanta: se quedan repasando lo que ha dado el profesor y ¡hasta que no terminan su tarea y todo está en orden no se van! En cambio nos ves a nosotros los españoles a la 1:25 ya deseando irnos…”

¿Dónde está la clave en la efectividad? Escuchándola me quedó claro que la clave está en la coherencia: alinear lo que se hace con lo que realmente se quiere. En este caso, más allá de en administrar el tiempo, se trata de administrar las prioridades —administrar el tiempo y los recursos será consecuencia—. De lo contrario caeremos en el decir que queremos una cosa pero comportamos como si no la quisiéramos tanto.

La coherencia es un valor importante. Sin embargo, hay que usarlo bien, puesto que tiene un poder descomunal —si miramos la Historia comprobamos que los grandes genocidas eran personas muy coherentes—. La coherencia, como madre de la efectividad personal puede describirse en tres axiomas:

  • Si uno exige, necesita estar a la altura de lo que exige
  • Si uno quiere algo, debe orientar sus acciones hacia ello
  • Si uno da su palabra, debe asegurarse de cumplirla.

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    El poder de la coherencia. | Colin Cassidy (unsplash)

¿Cómo desarrollar la coherencia? Hay varias líneas de acción que han resultado en múltiples casos de éxito:

Visión

¿Qué quieres? ¿De dónde partes? ¿Qué estás dispuesto a hacer en nombre de lo que quieres? El primer paso hacia la coherencia es tener claro el objetivo.

Organización

En este sentido hablo de la simple organización de la vida, los objetivos y las ideas. Una vida organizada permite tomar decisiones con buen criterio y, muy importante, tener esas decisiones presentes. Para organizarse es bueno contar con ayuda: una agenda, notas de papel, un Bullet Journal, un teléfono móvil, etc. El resultado es que uno es más eficiente gestionando sus eventos y aligera la carga de la memoria.

Firmeza

Alinear lo que se piensa y lo que se hace requiere firmeza, por un lado con los demás, pero también con uno mismo. La firmeza no necesita a la agresividad para nada: carácter es integridad. La coherencia requiere claridad, concisión y valentía para decir la verdad sin necesitar pelear por lograr que te crean. Un ejemplo de coherencia es decir: “hacer esto ahora no está entre mis objetivos”.

Respeto

Respeto a la capacidad propia de tomar decisiones. En momentos de estrés, cansancio, frustración o tras una mala noticia, la capacidad de tomar decisiones se altera —¿cuánta gente se arrepiente de lo que hizo en un momento de rabia? Tengo razón—, y hay decisiones demasiado importantes como para dejarse en manos del azar. Las decisiones que marcan el resto de tu vida necesitan tiempo y claridad de ideas, de modo que qué mejor cosa que respetar ese hecho. Coherencia es ser capaz de tomarse un tiempo —y comunicarlo con franqueza y tranquilidad si es preciso— para pensar y llegar a resultados de mayor calidad. El respeto propio es una virtud de la gente autoexigente. El respeto a los demás pasa por dar las explicaciones necesarias y contar con que las consecuencias de lo que decidas pueden afectar a los demás. De modo que ahí entra la flexibilidad y la consciencia.

Comunicación

Verás que las personas que tienen el poder de la coherencia son capaces de decir ‘no’ sin temores. No se crispan porque haya un desacuerdo o una crítica, o porque hayan cambiado de opinión. Las personas coherentes han asumido que criticar no es atacar, sino informar. Y con mayor información hay más probabilidad de acertar en las decisiones. De modo que sé valiente para decir lo que piensas y asegúrate de que, comunicándote claramente, no dejas lugar a malentendidos.

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5 Respuestas a “El poder de las personas coherentes

  1. Sabes?? más menos eso me decía mi padre. La primera vez que pude ejercer mi derecho al voto pasé de ir a votar … tenía mejores cosas, según yo, para ese domingo … Mi padre me dijo: “Bomboncito, hemos luchado mucho para que tú hoy tengas la oportunidad de dar tu opinión, no debes ser ingrata, deberías ir responsablemente a votar.” La verdad … sigo siendo una ingrata porque hace una semana fueron las elecciones esas europeas y no di mi opinión… :D para la próxima pensaré en mi padre y en ti y cuento con ser coherente como titulas el artículo!!! :D

    • Bueno, las elecciones son este domingo en los colegios electorales… Sí vistas por correo, no sé si el plazo ya terminó. Sobre votar yo creo que también hay que ser como los franceses: que son críticos, se informan bien y se toman en serio sus comicios.
      ¡Un abrazo! Y gracias por venir :)

  2. Pingback: La integridad es una actitud. | Dandelion's·

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