Tiempo, el único cuya huida tememos

Mi relación con los relojes ha pasado de ser la indiferencia de la adolescente que tenía un Lotus para después convertirse en la aversión que me hizo pasar más de seis años sin reloj, y encontrarse donde está ahora, conmigo teniendo siempre un reloj cerca. Y uno bien grande en mi muñeca. Para mí los relojes son el noble intento de controlar lo incontrolable.

Dicen muchas cosas sobre el tiempo. Que hay que gestionarlo adecuadamente porque se va y no vuelve. Que lo mejor que puedes hacer es levantarte temprano para que puedas organizarlo todo por la mañana, porque tu metabolismo se ralentiza a partir de cierta hora. Jamás hemos visto tantos cursos de gestión del tiempo como ahora, y curiosamente la mayoría empiezan con la ambiciosa frase “hay tiempo para todo”. Por otro lado “no me da tiempo” es una de las excusas que se ponen cuando la necesidad de cambiar el estilo de vida se hace evidente, a la vez que es una de las mayores quejas. Pero, aunque cueste admitirlo, el tiempo es el único que cuando huye, nos asusta. El paso del tiempo y sus consecuencias son la razón de que la industria de los cosméticos (cremas, tónicos faciales, serums) sea así de pujante, sobre todo en Corea del Sur.

Foto de internet, del artículo "Time management tips for entrepreneurs", al que se puede acceder pinchando en la imagen, por si sirve de ayuda. | Foto de internet

Foto de internet, del artículo “Time management tips for entrepreneurs”, al que se puede acceder pinchando en la imagen, por si sirve de ayuda. | Foto de internet

Suele pasar que el giro de las agujas del reloj te exige una renovación que no te pone fácil realizar, pero de no hacerla, te verás bajo una nube acusadora por haber perdido las oportunidades que, de haberte renovado, serían tuyas. Creo que no me queda otra opción que ponerte un ejemplo sencillo: uno no tiene tiempo de ordenar su casa de tal forma que ese orden sea fácil de mantener, pero todos los días ve frustrado cómo valiosos minutos de su vida se escurren entre búsquedas de papeles, ropa u otras cosas. Seguramente si dedicara un tiempo a ponerlo todo en orden ganaría calidad de vida.

Por miedo a que no nos dé tiempo acabamos perdiendo tiempo.

Tuve un amigo (he used to be my friend) que en la biblioteca literalmente se echaba una siesta de 20-30 minutos mientras los demás se metían café en el cuerpo porque no tenían tiempo para echar una cabezada. Al final de la jornada de estudio al muchacho le había cundido más que a todos los demás, sin haberse gastado un céntimo en café.

El tiempo es el mayor patrimonio. Qué curioso que sea tan difícil tenerlo de nuestro lado.

 

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11 Respuestas a “Tiempo, el único cuya huida tememos

  1. Me ha encantado! He leído dos entradas y me gustan mucho :)
    (Lo prometido es deuda, me he pasado y ha valido la pena!)

  2. ¡Hola, guapa!
    Primera vez que entro en tu blog, y nada más la primera entrada que leo, me encanta!
    Escribes muy bien (cómo me gustaría esa facilidad para plasmar mis pensamientos sin que quede demasiado engorroso…), y el tema sobre el que escribes… la verdad es que me has hecho pensar mucho! Tienes toda la razón…. estamos todo el dia tan ocupados, y tan preocupados por no perder tiempo, que acabamos perdiendo más tiempo que si descansáramos un poco…..
    Hablando de descansar, una que se va a la cama a hacer lo propio, que mañana toca levantarse temprano…. seguiré leyéndote y dejándote comentarios por aqui :)
    ¡Un abrazo!

  3. Que sepas que acabo de hacer algo por ti. Sí, como lo estás leyendo. Acabo de dedicarte un par de minutos de mi tiempo para leer tu post, y seguramente me tomaré otro par para escribir este comentario.

    Ciertamente el tiempo es valioso y conviene saber administrarlo de la mejor forma posible. Se supone que para aprovechar el tiempo hay que utilizarlo para hacer algo productivo. Pero cómo das a entender en tu post yo también creo que es relativo.

    Realmente depende un poco de qué entendemos como aprovechar y perder el tiempo. En el caso del chico de la biblioteca está claro que él prefiere descansar un poco y seguir estudiando después. El resto en cambio no puede perder el tiempo durmiendo y optan por tomarse un café para mantenerse despiertos.

    Por desgracia no son conscientes de que seguramente el chico después de su siesta esté mucho más fresco para continuar estudiando mientras que los que tomaron el café siguen obcecados en no dormirse y se están quedando poco a poco sin energías.

    De hecho, cuando se trata de la actividad mental es mucho más beneficioso el descanso que meterte un chute de lo que sea -café en este caso- para seguir el ritmo. La persona no rinde igual, está claro.

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