3 cosas que bailar te enseña sobre las relaciones de pareja

He estado dando clases de baile durante el tiempo suficiente para poder entender algunas cosas y extrapolarlas a otros ámbitos donde siempre he escuchado el mismo mensaje. Y probablemente gracias a eso he podido entender lo esencial, lo que nos dicen que es necesario para que una relación funcione. En el baile hay un principio que es la encarnación de lo que han representado desde milenios las diferencias entre hombres y mujeres.

La idea básica es que en el baile el hombre lleva a la mujer.

Porque es más fuerte y generalmente más alto. Dicho así, tenemos aquí también que la mujer tiene que someterse al hombre —como desde hace milenios han dicho—. Pero pensemos una cosa (antes de cabrearnos): ella toma al principio una decisión muy importante que puede afectar su integridad física cuando elige un hombre y descarta a otro. Ella es la que sufrirá el haberse sometido a un dominante incapaz, y ella es la que disfrutará el ser llevada por un bailarín que sabe moverla bien.

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Pero bailar, al igual que las relaciones de pareja, no es un ejercicio de dominación-sumisión; a la hora de la verdad es un diálogo y un trabajo en equipo: un acuerdo entre dos personas al que se llega cuando los dos ceden: aunque el hombre lleve a la mujer, no puede permitirse hacer lo que le da la gana porque se queda sin pareja y destruye la obra; tiene que adaptarse a la persona a la que está llevando por el bien del baile. Por otro lado, la mujer necesita confiar y tener paciencia, sobre todo, porque siempre habrá diferencias.

Bailar es una muestra de respeto.

Para los que llevan el baile es una demostración de responsabilidad. Las chicas apenas pensamos en ello, pero los hombres a veces se las ven y se las desean cuando quieren llevar bien a las mujeres. En un hombre que de verdad quiere hacer un buen baile y piensa en su compañera se ve la preocupación. Mientras bailaba tango con uno con el que me llevo muy bien (y me lleva muy bien) me confesó que “lo más difícil en el baile es indicar con tus manos y con tu cuerpo lo que la chica tiene que hacer. Es más duro aún si la chica es desconocida y bailas con ella la primera vez, porque además de estar pendiente de tus movimientos tienes que velar por que la chica haga los movimientos que tú quieres que haga, y todo eso sin decirle nada. ¡Hablas con tu cuerpo! Yo me siento con una gran responsabilidad… ¡Y ella te tiene que entender! La primera vez es un desastre… Pero bailas después y ya es mejor…”

Para las chicas, por otro lado es una demostración de confianza, os lo digo yo, mujer desconfiada por naturaleza. La primera vez que fui a clase de baile, hace ahora 9 meses me dije: “¡Jesús, voy a darle la mano a un hombre que no es mi hombre!” Y vaya, porque el primer hombre al que di la mano tenía mi edad multiplicada por 2.5, apenas se presentó, me dejó aprender los pasos básicos de salsa —es que él ya se los sabía—, me agarró, clavó sus dedos en mi espalda y no sé qué empezó a hacerme.

“—¡Tienes que dejarte llevar!
—(Me niego a dejarme llevar por alguien como usted, seré nueva, pero me está haciendo daño. ¡Bruto! ¡Suélteme bicho!) Bueno, es que eso no sé hacerlo…”

Nadie nace sabiendo bailar, pero para saber bailar hace falta tener respeto y confianza. Ninguna relación comienza con garantía de éxito, pero teniendo varios principios es más probable que salga bien | Foto de internet

Nadie nace sabiendo bailar, pero para saber bailar hace falta tener respeto y confianza. Ninguna relación comienza con garantía de éxito, pero teniendo varios principios es más probable que salga bien | Foto de internet

Emparejarse con un dominante incapaz es destruir tu mejor patrimonio.

Caer en un baile con un dominante incapaz es ver 10 minutos de tu vida yéndose ante tus ojos. Emparejarse con un dominante incapaz por miedo a estar sola es destruir tu mejor patrimonio: tu tiempo . También no pensar en tu pareja a la hora de hacer tus movimientos es estropear tu relación, al igual que pensar solamente en ti mientras bailas es perder a tu pareja de baile. La confianza, al igual que el respeto son dos pilares vitales para una relación; no confiar en tu pareja es estropear el baile, de la misma forma que estar a la defensiva en una relación es condenarla al fracaso.

Es obvio que la idea hombre-mujer puede invertirse y aplicarse a ambos a la hora de sacar las lecciones. De hecho, debe aplicarse a ambos— los principios que hacen que las relaciones vayan bien está por encima de ser hombre o ser mujer.

Nadie nace sabiendo bailar, al igual que nadie nace sabiendo ser buena pareja o buen amante o buena amiga. Pero hay ciertos principios que facilitan el aprendizaje y el éxito.

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2 Respuestas a “3 cosas que bailar te enseña sobre las relaciones de pareja

  1. Admiro el baile, sobre todo cuando se siguen las pautas y reglas que rigen los diferentes estilos que engloban lo que es en sí el arte del baile.Leyendo esta publicación, me mueve la curiosidad de apuntarme a clases de baile para experimentar la escencia de la comunicación a través del baile. ¡OLE, OLE Y OLE!

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