La liosa relación entre imagen y autoestima

¡Hola a todos!

La filosofía del “acéptate a ti mismo tal y como eres” y la del “si algo no te gusta de ti, cámbialo” viven en un tácito enfrentamiento cuando entramos en el terreno de la estética y el cuerpo. Estas dos ideas antagónicas nos muestran de vez en cuando ejemplos de gente que se deja llevar por una u otra llegando al extremo, y de gente que hace lo que puede.

En Occidente el personal se opera la nariz y los pechos. Oriente (China, Corea y Japón) va un paso por delante y tiene operaciones para los ojos, la nariz y los pómulos como entradas para el teatro. Yo cuando suponía que de ahí no iban a pasar porque ya no queda nada por operar, me entero hoy de que en Japón se está poniendo de moda operarse las líneas de las manos “para cambiar el destino”, y no son los primeros, puesto que los surcoreanos ya son maestros en eso.

Así de fácil

Os habla una persona inconformista y físicamente activa: tengo claro que lo que no gusta del cuerpo hay que mejorarlo, primero por integridad física y segundo, por estar bien y demostrarse a uno mismo que puede progresar. No por el capricho de dar imagen en una playa; y en este punto del artículo os confirmo que no creo en la “operación bikini”. Se nota quién se ejercita para el completo objetivo de salud/estado de ánimo/fuerza/estética y quién lo hace burdamente por impresionar. Los hombres que en el gimnasio hacen todos los ejercicios de su tabla vinculados a pecho, brazos, abdominales y espalda y se saltan la parte correspondiente al ejercicio de las piernas son un claro ejemplo de lo dicho ahora.

Y se les ve.

No son de fiar.

Y también pienso que uno no tiene derecho a permanecer quejándose por tener michelines (muffintop) si no está decidido a hacer nada para quitárselos de encima. Porque cuando se quiere, inmediatamente se buscan los medios (siempre y cuando no se tenga alguna enfermedad que lo impida). Por otro lado, hay gente que escudada en aceptarse a sí misma tal y como es da una imagen cada vez más inaceptable.

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“Espejo, me dicen que estoy estupenda. Mienten.”

La relación entre imagen y autoestima es más estrecha de lo que se quiere admitir. No obstante, los motores cambian.

En el extremo de “si algo no te gusta, cámbialo” se encuentran los casos en los que se confunde “querer” con “necesitar”. Puede que la mayoría de los que se someten a un tratamiento de cirugía estética vayan más seguros por la vida a partir de ese momento, pero ¿es necesario llegar a esos niveles? Hace poco la zona del escote de la mujer, fríamente, era lo más, y las féminas corrían a operarse los pechos; ahora se está dando una alocada exaltación del trasero —en canciones y videoclips, butts are the new boobs—y las hay que se están pasando a golpe de sentadillas … no sé qué será de eso cuando sean muy mayores. Lo peor es que no sé qué objetivo fiable tiene ese desequilibrio.

El doctor japonés pionero en realizar estás cirugías reveló que esa ridícula operación está de moda por un efecto placebo: el cambio de las líneas de la mano en sí no hace nada, pero “da fuerza y determinación al interesado para tratar de cambiar el destino”. Nos lo ha dejado claro. El equilibrio entre la idea de la aceptación y la idea del cambio es cosa de cada uno. Aunque hay gente que manipula para mover este timón a su antojo.

¿Qué pensáis vosotros?

¡Gracias por leer!

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3 Respuestas a “La liosa relación entre imagen y autoestima

  1. Yo creo que es un problema de ‘coste de oportunidad’. Obsesionarse con ciertas mejorías, aceptando que sean tales y que efectivamente mejoren tu satisfacción vital, puede hacerte perder tiempo y energía que mejor harías en destinar a otros aspectos de tu vida, o de la de otros. Por otro lado, yo no percibo un conflicto entre aceptar con una visión positiva tu realidad presente y no conformarte con ella. Uno debe tratar siempre de optimizar su ‘estado de felicidad’ sea cual sea su situación actual, pero qué duda cabe de que ciertas situaciones nos lo ponen más fácil que otras. De esta forma, el progreso no consiste en otra cosa que en hacer más ‘factible’ nuestra felicidad.
    Un saludo y gracias por la entrada!

  2. Pingback: En defensa de un poquito de vanidad. | Dandelion's·

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