Depresión post-whatsapp

Si lo que has leído en la conversación de Whatsapp te ha dejado depre, pregúntate primero si esa conversación sería la misma de haber sido cara a cara. Segundo, pregúntate por qué ha sido por Whatsapp y no a la cara. Probablemente alguno de los dos haya sido cobarde.

Y no te deprimas con tanta facilidad.

Sé fuerte.

Hay vida más allá del whatsapp

Yo vivo más tranquila desde el día que decidí no mostrar (ni ver) la última conexión en Whatsapp. Recientemente han sacado un nuevo estudio que dice que demasiado Whatsapp da depresión por la dependencia que causa (sobre todo a los que no lo quieren admitir). Algunos dicen que los dos tics han generado discusiones de pareja y otros malentendidos —doy fe—, y a eso añaden que hace poco hubo una campaña para aclarar que estos dos tics significan que el mensaje ha llegado al teléfono destinatario, no que la otra persona ha leído el mensaje. En la misma línea, otros hablan de la ansiedad de 1º: tener un mensaje sin contestar y 2º: ver que la otra persona ha estado online por última vez a las 17:28 “y yo le escribí a las 16:49 y no me ha contestado”.

Aunque ahora con lo del doble tick azul va a cundir la psicosis. Para arreglar la ansiedad del punto 2, también veréis que hay varios artículos que ruegan a las mozas que no se alarmen cuando pasen 5 minutos y sus mozos no las hayan respondido; ya que pueden pasar un montón de cosas que impidan a los mozos responder en el momento en que las mozas inician la conversación.

Como consecuencia de la ansiedad del punto 2, hay lugares de internet donde se enseña a mozas que han sido realmente cargantes para sus mozos por el asunto de los whatsapps a conseguir que sus mozos las echen de menos…

En teoría, la eterna conexión y los múltiples medios están para servirnos, pero ¿qué ha pasado cuando ves que dos chicas están sentadas en un banco y en vez de hablar entre ellas, está cada una mirando la pantalla de su móvil? ¿Y la gente que se choca contigo de frente y te mira con cara de “tenías que haberte apartado tú” porque estaba andando y mirando la pantalla del teléfono? Yo, personalmente pienso que a algunos se les ha ido de las manos un poco.

Con el pensamiento de que podemos hacer varias cosas a la vez parece que los avances tecnológicos a muchos les superan, ya que en muchos escenarios, las relaciones en vez de mejorar, empeoran, pareciendo que mejoran. Los diálogos han degenerado en monólogos entrecruzados (si estáis en grupos de whatsapp, me entenderéis.), y muchos amigos, de tanto hablar por mensaje, cuando se ven cara a cara, apenas saben qué decirse.

Afirmamos que “no hay que tomar los whatsapp tan en serio…”

Vale.

Ahora que levante la mano:

  • quien alguna vez ha tenido una discusión que se tensaba por momentos por whatsapp o algún otro chat,
  • o ha experimentado la ruptura de una amistad por un frío email.
  • Que levante la mano quien ha tenido a alguien que le ha dicho cosas atrevidas por email pero cara a cara se ha quedado callado o balbuceando.
  • Quién ha acabado triste por lo que ha leído en una pantalla.

Me faltan manos. Yo a día de hoy tengo una persona fuera de mi vida a la que puedo decir “me dejaste de hablar por un emoji”. Verified. Y otra porque me mandó un whatsapp que no vi, y otras tantas por alguna tontería en la que siempre estaba el whatsapp implicado. Pero irse es lo mejor que pueden hacer, porque si una relación de amistad se rompe por una cosa tan nimia significa que tal amistad es falsa, tan falsa que ni un malentendido puede arreglar.

Por comodidad uno se llega a engañar a sí mismo. El cerebro humano, aunque sea maravilloso, es bastante vago, y siempre se ampara bajo la ley del mínimo esfuerzo. Con todo. Es la única explicación que encuentro a comportamientos cada vez más visibles e irritantes. Cuando dejé el iPhone durante una semana hace tres meses (aquí os dejo la primera parte y la segunda), se me hizo evidente lo imprescindible y poderoso que se ha convertido algo que no debería tener tanto poder, porque supuestamente está al servicio de la gente. Por no hablar de la capacidad de concentración de los jóvenes, que disminuye conforme se incrementa el número de smartphones. Pido que no me malinterpretéis aquí: cuando las eternas conexiones se controlan y se tienen al servicio de las personas, son una maravilla.

Me da la impresión de que la capacidad de decir cosas por whatsapp está aumentando a costa de la capacidad de decirlas a la cara.. | Foto de internet (modificada)

Me da la impresión de que la capacidad de decir cosas por whatsapp está aumentando a costa de la capacidad de decirlas a la cara.. | Foto de internet (modificada)

Pero aunque no queramos admitirlo, este pequeño medio ha servido desgraciadamente para acercar a los que están lejos y alejar a los que están cerca. Y por mucho que algunos quieran engañarse diciendo que “lo controlan”, considero que quienes ya se ven a sí mismos cruzando la calle sin mirar por dónde van —un día me choqué frontalmente con un chico que tardo en darse cuenta de que se había chocado conmigo—, u obsesionados por haber discutido por Whatsapp, o preguntándose por qué el chico que les llena la pantalla de palabras bonitas luego a la cara no mantiene lo anteriormente dicho deberían preguntarse si están dando demasiada confianza a un medio que por su naturaleza, no la merece.

Y que no vengan con esa historia de “ya lo dije por Whatsapp, no hace falta repetirlo a la cara”. No. Responsabilidad es poder decir lo dicho por mensaje y a la cara; si no, es cobardía. De todas formas, y con esto concluyo, aunque tengamos cientos de contactos en el móvil, al final siempre hablamos frecuentemente con los que más nos importan (dice Esther mientras se mira la mano, cuenta y ve que, como a la mayoría de la gente, le sobran dedos). Y cuando se trata de esas personas que queremos, usamos todos los medios para comunicarnos con ellas. Y encantados.

Próximamente entrevistaré a una (o más de una) señora mayor y le preguntaré cómo se apañaba y sobrevivía cuando de moza, su mozo pasaba días sin hablar con ella. Y cómo conseguía quedar la gente en los sitios. A ver qué me dice =). Os lo contaré aquí en Dandelion’s.

Ya se acaba agosto, gente. ¡Nos vemos! =)

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5 Respuestas a “Depresión post-whatsapp

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