Después de esto, la barbarie.

(El temor de un monstruo)

¿Qué sería de los dictadores sin los disidentes?

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Toda acción tiene una reacción, hasta las acciones de cuyas reacciones pretenden huir algunos irresponsables / Foto de internet.

Los tiranos no merecen que todo el mundo les diga que sí; afortunadamente existen los irreverentes que van a contracorriente a pesar de poner vidas en riesgo, porque los gobiernos que quedan incomodados por las críticas crean automáticamente razones para tomar represalias contra el disidente y toda persona que se relacione con él. Uno de los métodos de tortura consiste en aislar a la persona de sus seres queridos (familia, amigos…), sabiendo que el ser humano, por ser lo que es, necesita estar con gente. Y sumado a lo anterior, se aísla sin dar motivos, para que la persona se rompa la cabeza o pierda el control de sus actos.

Más aún cuando estamos hablando de ser disidente en un estado feudal silencioso como  la Guinea Ecuatorial actual. Ahí —como en cualquier país dictatorial con máscara democrática— liderar la disidencia en mi opinión es lo más difícil que se puede hacer, puesto que la situación social es la que es (como expuse en “Lo que hago es bueno para la gente”), y los críticos con el régimen están abandonados a su suerte.

Digan lo que digan, Guinea Ecuatorial todavía es un asunto encubierto. Y aunque el gobierno español desde 1976 por petición popular dejó de considerar al país materia reservada, encontrar información sobre él es a veces prueba de fuego para la paciencia. Y para decepción, de momento los intereses de las potencias que operan en el feudo siguen igual. Espero que este caso no siga el ejemplo de otros lugares, en los que necesitan morir miles de personas para que se actúe.

Pero os voy a chivar algo para que lo sepáis: el éxito de Obiang radica en haber logrado dividir a la oposición legal, y posteriormente haberla puesto a su servicio. En complemento a lo primero consta la no legalización de los grupos que vetaban su régimen. En un principio la Ley de Partidos Políticos permitió legalizar hasta 15 instituciones que formaron la oposición, pero en cuanto se vio que esos partidos eran un incordio para el régimen porque aspiraban a gobernar (¡oh, vaya!), Obiang optó por eliminar su labor opositora primero comprando a sus líderes o dividiéndolos, y en caso de no poder comprarlos, asesinándolos de forma selectiva. Esta situación fue mermando la integridad de los partidos políticos, tanto que la última declaración de Obiang sobre las demás formaciones políticas legalizadas fue que en la actualidad todas pertenecen a su partido.

A pesar de ello, el dictador vive ahora con miedo porque cada dos por tres alguien supuestamente le quiere dar un golpe de Estado (hombre, mentira, eso no creo que sea); y ahora que lo que teme le está sobreviniendo, acusa a todo el mundo de querer derrocarlo. Entonces su temor es la justificación de torturar para intimidar a todo aquel que ose criticarlo. Pero sin darle demasiada importancia, porque lo hace como un acto de defensa.

El temor de alguien violento es que le peguen / Foto de internet.

El temor de alguien violento es que le peguen / Foto de internet.

Y si hablamos de los disidentes, con más razones.

Weja Chicampo, a modo de ejemplo, es un disidente satanizado por el régimen, que lleva tiempo siendo una de las piedras en el zapato de Obiang; y de hecho no es la primera vez que ha sido expulsado de Guinea ni encarcelado —ha estado seis veces en la cárcel, sujeto a un régimen penitenciario que ya impone a los disidentes el hambre por falta de alimentos, atención médica y comunicación. Cuando fue preso en marzo del 2004 (como os cuento en “Callad, que sigo siendo el rey”) estuvo aislado durante dos años, sin que en ningún momento se supiera la razón de su castigo. Al ser liberado gracias a un indulto que hasta hoy tampoco se sabe a qué se debe, el Gobierno de Guinea advirtió al Gobierno de España que Weja Chicampo sería un “hombre libre” con la condición de que no volviera a pisar Guinea.

La libre circulación de personas en ese lugar no es una realidad, y desgraciadamente, lo normal es que desde el propio país se pongan trabas de toda clase con tal de que no se pueda entrar o salir. Es la consecuencia del miedo a perder un poder ganado ilegítimamente. De todas formas, un tirano acostumbrado a mandar no le va a decir a nadie dónde tiene que estar. Y ahora que Weja Chicampo ha sido acusado de querer entrar en Guinea con mercenarios, ya no se necesitan más explicaciones. Queda claro que toda acción tiene una reacción, hasta las acciones de cuyas reacciones pretenden huir algunos irresponsables.

Gracias a todos por leer.

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2 Respuestas a “Después de esto, la barbarie.

  1. LA POLITICA ES UNA PORQUERIA. Estas palabras pronunció TEODORO OBIANG NGUEMA, en la Urbanización Parque Conde de Orgaz de Madrid en el año 1979 después de asesinar a su tio Francisco Macias Nguema y hacerse con el poder en Guinea Ecuatorial. Fué en su primera comparecencia ante los ecuatoguineanos que hasta ahora seguimos observando como se revuelca en lo que él define como PORQUERIA. ROBANDO,MATANDO Y DESTRUYENDO VIDAS.

    • Es indignante lo que cuentas, Mar, porque demuestra que ese dictador ya tenía todo el plan preparado… Y lo peor es que eso la mayoría de la gente no lo sabe. Gracias por aportar este dato.

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