A esos gurús que no tienen ni idea.

pero han desnudado al rey y nos obligan a imaginarnos su ropa.

La chica que iba sentada detrás de mí me escandalizó. Con desgana, le confesaba a su amiga que “no estaba tan delgada” en su talla 34. Oyendo esto —miré de reojo para ver quién decía algo así y vi lo que me esperaba, una fémina consumida—, ya veo por qué mirar mal a los que usan la talla 38 sigue siendo legal para algunos.

¿Por qué la gente no echó a patadas desde el principio a los gurús que dijeron que la talla 34 era la ideal para todo el mundo? Ellos son los que para limpiarse el cargo de conciencia que implica todo el daño que ha causado su frivolidad, hacen alguna “campaña de redención” para los cuerpos que quedan fuera de su club, y orgullosos de sí mismos la ponen en alguna revista de moda con el título:  “cómo estar divina en una talla 42” (traducción: “la divinidad solo les corresponde a los palos que normalmente salen aquí, pero gordas de talla 42: esforzaos. Quizá con un poco de misericordia no estéis tan horribles y algún día os aceptemos”).

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Nos han enseñado a asociar “delgadez” (a veces extrema) con “belleza”. Eso es así. Vale, ¡pero no toda la delgadez es bella! A ver, partamos de una pregunta simple: ¿Por qué me tienen que decir otras personas cómo debe ser un cuerpo? ” | Foto de internet

¿Luego qué pasa? Que las cabezas se trastornan. ¡Normal! Ayer por ejemplo supe que existen centros de rehabilitación para personas con trastornos alimenticios porque una cantante famosa acaba de ingresar en uno, puesto que alguien un día la llamó “gorda” y desde ahí empezó a tener problemas con la comida. Primero, demasiada influencia no merecida. Segundo, por mucho que digamos que no nos importa lo que digan de nosotros, siempre nos importa, porque la imagen que damos está relacionada con nuestra autoestima. Tercero, en otro estado mental las palabras de ese individuo hubieran entrado por un oído y salido por el otro.

Otro ejemplo para que veáis hasta qué punto hacen daño los clichés: en Corea del Sur, me ha contado una amiga que una chica de 1,60m  aproximadamente, si ve que pesa en torno a 50 kilos se asustará y dirá que va a ponerse a dieta. Como dieta muchas entienden no comer. Las penurias que padezca el cuerpo dan igual, con tal de pesar 45 kilos y caber en la talla 34. Las occidentales tampoco están libres de pecado para tirar la primera piedra, que conste.

¿Por qué tanta tontería? Al sector de la moda ya hubo que pararle los pies. Y siempre hay gente que necesita tenerlo vigilado porque en cuanto le dejas solo, vuelve a apretar las tuercas. Entonces, conociéndolo, no merece tener nuestra salud a su merced. Lo peor es que hay marcas que no aprenden y todavía siguen promocionado este desorden.

Todo por querer animarnos a compararnos con los demás en vez de animarnos a buscar la automejora.

Al otro lado está la gente que cuando dices que vas a hacer ejercicio te espetan: “¿y para qué lo necesitas, si estás delgada?” Qué confusión tan grande. El ejercicio no es un calvario que únicamente pasan los gordos para adelgazar; y que cuando se está delgado se termina. Ejercitarse es cualidad de quien busca ser mejor cada día, atendiendo a todos los beneficios que tiene, no sólo el de la pérdida de peso. Y lo que vale la pena requiere un esfuerzo: no es lo mismo un cuerpo talla 36 de una chica que apenas come que un cuerpo talla 36 de alguien que come sano, se cuida y se ejercita regularmente. Se nota. Para quien quiera una motivación extra: los hombres lo notan, uno un día me lo dejó claro. Y tirano es el hombre que opta por una talla 36 enferma.

Ante tanta pérdida de cabeza ¿sabéis qué os digo? Que mientras haya gente que no pueda decidir cuánto quiere pesar y tener su cuerpo sano por falta de alimentos, detestaré a la gente tiquismiquis con la comida y a las flacas que no paran de quejarse de lo gordas que están, buscando que sus amigas les digan que no están gordas y que están muy bien. Y los gurús para mí no tendrán credibilidad.

Gracias por leer.

PD: No he visto a ningún diseñador sano embutirse en una talla 34.

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2 Respuestas a “A esos gurús que no tienen ni idea.

  1. Es muy triste, y tengo amigas que están delgadísimas y se sienten gordas. A mí me dicen siempre que estoy delgadísima, y se escandalizan cuando me ven comer casi como dos personas.
    Y es como, vamos a ver, corro, necesito energía, si hago vuestras dietas tontas, me caigo redonda.
    También esto de la delgadez en las modelos, apareció cuando la Primera Guerra Mundial (creo que con Coco Chanel, aunque no me hagas mucho caso), pero es que en esa época pasaban hambre por la gran guerra.
    Aunque ahora hay una agencia de modelos de tallas grandes, desgraciadamente a día de hoy, tener una 42 sigue siendo una maldición.
    ¡Un besote!

    • Hola :)
      Los casos de amigas que están delgadas y se ven gordas ya no sé si se deben a que tienen una distorsión de la realidad, o a que realmente desean que las demás las respondan “no, tía, estás estupenda”. Quien hace ejercicio y vive sanamente no tiene tiempo para dietas tontas o pensamientos raros.
      Sobre lo de la agencia de modelos de tallas grandes, creo que también lo vi, pero lo pintan como algo extraño y que por la fuerza aceptan los que han traumatizado a millones de mujeres por el mundo.
      ¡Un beso! ¡Gracias por venir!

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