Love is a verb,

In conditional mode.

«—¿Tú crees que existe el amor incondicional?
—No —respondió SmartBoy con firmeza.
—¿Ni siquiera en el caso de una madre por sus hijos?
—Tampoco. Si el hijo empieza a maltratar continuamente a su madre, al final ésta dejará de quererlo.»

Creo que estábamos de acuerdo.

¡Hola a todos! ¿Cómo estáis? La cantidad de relaciones que empiezan con un “no cambies nunca” y que terminan con un “tienes que cambiar” da para quedarse en shock. Da la impresión de ser hasta normal la forma en que, como barcos a la deriva, terminan los viajes que empezaron sin considerar la opción de una ruptura. Puede ser que en el tiempo que pasa entre la primera frase y la última, ambas personas han cambiado sin querer, o quizá den la impresión de haber cambiado. Es paradójico que cuando uno desea que el otro no cambie, suceda justo lo contrario.

"El amor es un verbo". Un verbo es una acción. | Foto de internet

“El amor es un verbo”. Un verbo es una acción. | Foto de internet

Siempre que se ama/aprecia/quiere/ a alguien (love is a verb), se le ama porque ha cumplido las condiciones que hacen a una persona digamos, digna de nuestro amor, aunque al principio lo normal es tener una vaga idea de las condiciones que el ser amado ha cumplido. Por otro lado hay gente que no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñan. De todas formas, mientras pasa el tiempo,  normalmente nunca se cuestiona algo en lo que se está cómodo (aunque en ocasiones no sea bueno); y sólo cuando la situación deja de gustar, los análisis se suceden uno tras otro. Entre los análisis destacados, algunos dentro del proceso de introversión apuntan a la causa de la unión, para saber si ésta era genuina o era por  el no admitido miedo a la soledad. Será que el ser humano es así por naturaleza.

«¿Los polos opuestos se atraen? Creo más bien que las personas que se atraen son las esencialmente iguales, aunque aparenten ser opuestas.»

Cuesta hacer una lista precisa de requisitos que queremos que alguien que viene de fuera cumpla —podemos intentar hacer la lista descartando lo que no queremos—, y aunque reconocerlo suponga una rotura de orgullo, a veces también cuesta (o no se quiere cumplir) las condiciones que esperamos que el otro cumpla “para hacernos felices”. Pero que conste que antes de demandar, es preciso estar a la altura de lo que se demanda. La razón es una sencilla cuestión de respeto hacia la otra persona: si una quiere a alguien que sea atento, sensible, trabajador, y otras cualidades que es muy fácil demandar, en primer lugar debe ser alguien con el que ese ser atento, sensible, trabajador y lleno de talentos quiera estar.

Eso como mínimo. Vamos.

¡Gracias por leer!

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