Ten personalidad, ¡se como yo!

(Be leader, my friend)

Nunca vi qué sentido tienen los cursos y másteres de liderazgo además de engatusar a los incautos que creen que el liderazgo es un teatro que se interpreta mientras se está en la oficina y que por tanto puede aprenderse en poco tiempo —abultada cantidad de euros mediante—. Honestamente, visto que conforme pasa el tiempo estos cursos son más abundantes, cada vez me lo planteo más, quizá este fenómeno oportunista se expanda hasta que todo el mundo esté tan convencido, que esta creencia origine una corriente que arrastre a todos al engaño. O ya no se sepa qué es la verdad.

Está demostrado que de cara a ejercer una profesión correctamente hay que disponer de unas cualidades que por mucho que expertos destaquen como nuevas, son de sentido común. Evitaré detenerme para enunciarlas en este post puesto que ya son conocidas (no por ello aplicadas en los ambientes laborales, dado el carácter selvático que impera en los puestos de trabajo), y se agradece que alguien en medio de este mundo lleno de información y tan vacío de formación haga algún recordatorio.

Los que hacen los recordatorios genuinamente afirman que las (excelentes) cualidades son consecuencia de un carácter excelente, y que quien pretenda dar una zafia imagen de excelencia sin que ésta sea consecuencia de un crecimiento personal, que desista en su intento de engañarse a sí mismo y a los demás. Pero hay gente que ignorando esta advertencia va a lo suyo. A ver si hay un atajo.

 

Gastón también se creía un líder lleno de carisma por no sé qué razones | Foto de internet

Gastón también se creía un líder lleno de carisma por no sé qué razones | Foto de internet

Leadership. Management. Estos cursos y másteres a decir verdad tienen buenos contenidos que destacan en primer lugar la (cada vez mayor) diferencia entre un jefe y un líder, y es verdad que a todo hay que aprender. De todas formas, algún error de ejecución debe haber porque de muchas escuelas de liderazgo no han salido líderes, sino jefecitos déspotas y manipuladores que creen que su despotismo es su capacidad de liderar y su manipulación, su capacidad de generar compromiso. Y ya no hablemos del anhelado carisma… No sé vosotros, yo creo que el liderazgo primero es cosa del carácter, de tener personalidad: quien no es capaz de escuchar no va a aprender la escucha activa en un máster de liderazgo. Quien es esencialmente una mala persona que no inspira confianza y no es progresista, en el trabajo será un farsante con un curso de liderazgo. Así que la personalidad dudo que se adquiera en un curso en el que aunque parezca estarse fomentando la originalidad, todos entrenan para amoldarse a la figura de líder .

Figura que puede no ser la ideal. Es verdad que los líderes tienen características en común, pero adquirir esas “características comunes”, ¿hace a uno un líder?

No lo sé. Os pido que opinéis por favor. ¡Gracias por leerme! Buen inicio de semana =)

PD: el título del post es una de las frases del comentario de Eduardo en el anterior post.

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5 Respuestas a “Ten personalidad, ¡se como yo!

  1. ¿Qué decir?…de fondo, nada, ya lo has dicho todo, así que al final se aprecian especialmente determinadas reflexiones…mundo lleno de información y carente de formación…el sentido común como cualidad básica que no necesita ser redefinida…etc etc…Personalmente me limito a observar que tu blog es un soplo de aire fresco que me alegro de haber encontrado accidentalmente…Pero además, creo que hay factores “destinistas” y determinantes que añaden aún mayor sinsentido al contenido de ese tipo de cursos: por ejemplo, la selección previa, en las empresas, de quienes vayan a asistir a ellos, que se hace normalmente entre personas que ya de por sí ocupan posición de liderazgo…Quiero decir con ello que, a mi modo de ver, la única “teoría” válida es aquella que es útil en la medida que tiene consecuencias reales/prácticas…es muy fácil impartir cursos de liderazgo a quienes ya ocupan posiciones de liderazgo…y eso ocurre tanto en términos de jerarquía laboral, como social, económica…términos de “clase”, en definitiva. Por lo demás, pues bueno…todas esas cosas me inspiran la misma desconfianza que me podría inspirar el método que publica aquél que te vende lo de “como hacerse millonario”…En mi experiencia, tiene tan pocas “maneras” de millonario el que me quiere vender tal “pestiño”, como pocas maneras de líder suele tener el de la empresa de turno que viene a impartir un máster de cómo ser líder…pero vamos, del mismo modo que no me voy a asumir jamás la credibilidad, pongamos por caso, de un catedrático que en la Facultad de Económicas, pretenda enseñarme cómo se monta y se gestiona una empresa, cuando resulta que él no ha salido del departamento de su cátedra en la vida….tal como lo veo, el problema de siempre, el fundamental, la clave de todo: la educación, que es, de hecho, la verdadera crisis de nuestro tiempo…pero si una “especie” pierde el norte hasta el punto de, como la nuestra, olvidar que axiomas tan elementales como la consideración debida a la sabiduría del anciano y a aquél que tiene “experiencia”, pero de la “de verdad”…¿qué se puede esperar??…Aunque suene presuntuoso, estoy convencido de que no deja de ser irónica esta diversidad de másteres, cursos, y formaciones específicas, en un sistema como el nuestro, donde el modelo educativo ha fracasado hasta el punto de que una gran mayoría no sabe ni siquiera leer…y leer no es interpretar palabras escritas…¡Así que como para esperar algo de un máster de liderazgo!!!
    Gracias por tu blog!!

    • ¡Me alegra mucho que te guste Dandelion’s, gracias por tu aprecio, Eduardo! Has señalado algo que hace más paradójico el caso de los cursos de liderazgo: que únicamente estén destinados a los que ocupen posiciones (sin necesariamente dar resultados prácticos), en vez de a los que tengan cualidades. Se supone que en las “buenas empresas” hay gente con buen ojo para detectar los talentos…

      Esther

      >

  2. jajaja..ya…pero hay que tener talento para detectar el talento….y esto es apartarse del tema que planteas, que es los cursos de liderazgo, donde cosas como el talento son ajenas al meollo del asunto :p…esto es como la inteligencia, que para que se “manifieste” requiere ser compartida, por emisor y receptor…o sea, es preciso tener inteligencia para apreciar la inteligencia ajena…pues con lo del talento, lo mismo…en el fondo creo que esto subyace en cualquier cuestión que plantees a nivel reflexivo, sobre todo hoy en día…porque los vicios son de origen, así que difícilmente puede llegar a buen puerto cualquier mecanismo que se plantee para “calibrar la competencia desde la incompetencia”, y digo esto en muchos sentidos…en fín, sin que tenga mucho que ver, pero al mismo tiempo teniendo bastante que ver, recuerdo un chiste gráfico que vi hace tiempo, donde había varios animales, una tortuga, un mono, una serpiente, un hipopótamo (seguramente eran otras especies, pero bueno, da igual…)…alguien les iba a someter a una prueba, y decía algo así como: “para garantizar la imparcialidad y la ecuanimidad de la prueba, vais a hacer todos la misma: consiste en trepar hasta la copa de este árbol”…tremendamente ejemplar, a mi modo de ver: en tal situación, la verdadera incompetencia, la manifiesta el examinador, al que sin embargo se otorga la competencia para “calificar” la de los otros, cuando lo que es, es realmente incompetente para apreciar, pongamos por caso, las virtudes distintivas de la tortuga, totalmente ajenas al hecho de poder o no ser capaz de trepar a un árbol…

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