Los insaciables

¡Hola! Aquí Esther

Cuando hablamos de contratos de líneas telefónicas tenemos la letra pequeña y la invisible. La letra pequeña es la que ni los que redactan los textos en letra pequeña leen. La invisible es la condición que no sabes ni imaginas que existe hasta que llega una factura exorbitada. Y cuando preguntas indignado al servicio de atención al cliente por el susto que acaban de darte, cada operador responde una cosa distinta. Es probable que incluso inventen cláusulas sobre la marcha, improvisando conforme avanza la conversación. En ocasiones, y no es la primera vez, uno descubre que por detrás la compañía ha cambiado condiciones y parte del servicio… por razones que jamás lograrán explicar de forma coherente. Por tanto, al final de la pesada conversación el cliente (que por supuesto ya es un “ex” declarado) queda en un agrio desconcierto, y la sensación de que un gigante le señala con el dedo ronda a su alrededor como una avispa.

♣Qué haríamos sin nuestra indignación.♣
Esa es una de las pocas veces en las que el banco está del lado de la gente y la obedece.

Nadie firmaría contratos de saber lo que traen luego, hay condiciones que no constan en ningún sitio; pero cuando se habla de ciertas necesidades uno queda a merced del más grande. Si hablamos de contratos de vivienda estadounidenses, los llamados lease agreements, lo mejor es que la vida del inquilino sea perfecta, dado que el contrato “no podrá romperse por ninguna razón”. Ni la muerte. Cuando lo más básico entra en juego y hay poca vigilancia, el escenario es una pelea sucia de insaciables. El caso de la telefonía es el primero, en España al menos.

Orange sorprende cobrando 10€ el minuto. Movistar le sigue campante. Vodafone y Orange, ni cortos ni perezosos pueden amenazar durante años con llevar a juicio por servicios que no dan, pero sí cobran.

Me pregunto cuántas personas en España están amenazadas con ser llevadas a juicio por las compañías de telefonía móvil. Creo que si empezaran procesos judiciales contra todos los clientes sería el fin para por lo menos, las tres grandes. O no, a saber. No obstante tengo claro que más les cuesta el juicio que los 20, 30, o 100 euros que se reclaman por cliente indignado. Gracioso es que tras un tiempo la compañía de la discordia te invite nostálgica a volver a ella, olvidando todo lo ocurrido.

"Pero mi dinero me lo das" | Foto de internet

“Pero mi dinero me lo das” | Foto de internet

¿Ya os ha pasado algo de lo que menciono? ¿A que estáis de acuerdo conmigo?

PD: En Estados Unidos una persona —léase yo— si quería poderse comunicar en un sistema decente tenía que pagar 70 dólares al mes, contando únicamente con su teléfono móvil. Si optaba por un servicio más económico —cuenta con que yo vengo de Europa, y aquí esos 70 dólares son unos 20 o 30 euros— me veía literalmente sin cobertura en la calle.

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2 Respuestas a “Los insaciables

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