La tiranía de las ‘víctimas’.

¡Hola! ¿Qué tal vais? Vais a ver conforme leéis que este post tiene una interrogación, una crítica y bastante preocupación, por eso probablemente veáis que es un texto incompleto. A mi juicio, hay cosas con las que no hay que jugar o intentar edulcorar. Primero, no entiendo —por no decir otra cosa— a los individuos que ven la bipolaridad como algo romantizable. Segundo, a los que consideran la bipolaridad como algo divertido.

Y hacen amagos de bipolares.

Leéis a alguien que habla de lo que vivió hace relativamente poco y durante el tiempo suficiente como para asustarse de veras. Vale que ser un poco imprevisible sea una “chispa” en las relaciones de pareja, o que uno se vea seducido por los cambios de humor de su querida. Pero dejemos ese pensamiento adolescente de lado: nada bueno sale de eso. Y que nadie me venga con que la estabilidad no es buena porque no hay que dejar que la pareja se acostumbre y que pierda el interés, porque quien me diga eso, definitivamente ha perdido el norte. ¡Eso cansa! No hay paz al lado de una persona que nunca sabes cómo se va a tomar tus acciones o por dónde va a salir. Ningún amigo logra ser uno mismo al lado de quien hoy le adora y el día siguiente le crucifica. O le ignora. Aunque puede que la facultad de ser imprevisible dé poder a la persona en cuestión, sobre todo si ese individuo tiene un puesto de mando y de él depende tu salario. Pero claro, un poder basado en el miedo, que tiene a todos en vilo. En las relaciones de amistad, familiares y pareja la bipolaridad hace estragos porque por un lado, acaba con la confianza, y por otro, pone a todos los de alrededor a la defensiva.

Hay comportamientos

que en realidad

son la manifestación de

malas intenciones

La seriedad del asunto hace poco inteligente jugar con esto. Uno de mis lemas puede exponerse como “cuando uno tiene un problema lo que tiene que hacer es reconocerlo y resolverlo, no escudarse en él para hacer lo que le dé la gana en nombre del ‘yo soy así’ (y que los demás por tanto le tengan que aguantar)”. La razón es que escudarse en algo así para “ser huevo pocho*” es síntoma de tener realmente malas intenciones. He visto que hay gente insegura que necesita hacerse con poder a costa de anular a otros; y sabemos que la incertidumbre es un sentimiento que puesto a merced de algún interesado consigue una subrepticia manipulación. Hay allegados dispuestos a permanecer al lado de gente victimista, pero viven frustrados y acaban trastornados. Diría de hecho, que quienes dicen “él es así, a veces es muy violento, pero me quiere” son un ejemplo de trastorno.

Por eso insisto, como dije al principio: hay que ser responsables. Tener carácter no es tener mala leche. Hay señales que indican que uno tiene que cambiar de vida y dejar de poner excusas. Pocas cosas más irritables hay que soportar la tiranía de quien se hace la víctima.

Gracias por leerme. Me gustará saber lo que pensáis.

Nota: no he abordado los casos de bipolaridad graves que se tratan con fármacos y cuyos sufridores sinceramente reconocen lo mal que lo están pasando. Critico a quienes piensan que un estado inestable les da facultad para hacer lo que quieran sin asumir las consecuencias.

—♣—

*Sabéis qué es ser huevo pocho si vuestra infancia ha sido en los 80-90 y habéis jugado en la calle. Cuando jugando al pilla-pilla eras de los más pequeños te daban una pequeña concesión: podías jugar con los mayores, pero nunca la podías ligar (ligar = ser el que persigue a los demás). Cuando crecías ser huevo pocho era un castigo casi.

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5 Respuestas a “La tiranía de las ‘víctimas’.

  1. Hola, McQueen!.
    Distingues bien entre la bipolaridad clínica y la -digamos- “voluntaria”.
    La primera es una faena de órdago, aunque ahora debidamente medicada no supone mayores problemas.
    La segunda, la de farsantes y cretinos, es tóxica; y no creo que ninguna persona en sus cabales soporte mucho más de lo debido a quienes son así. Seguro que con un poco de tiempo se quedan a lo Robinson Crusoe en cuaresma, y muy merecidamente.
    No me gusta nada perder tiempo y energía en personas de esa condición, así que llevo obrando en consecuencia muuuuchos años, y no me va mal.
    Cómo va eso del ajedrez?.
    Saludos.

    • ¡Hola Bruno!
      Y bien que haces, seguramente si más gente actuase como tú, los “bipolares voluntarios” empezarían a ser una especie en extinción. Desgraciadamente hay gente que mantiene a los que merecen quedarse solos.
      El ajedrez ahora mismo está en pausa :( ¿crees que tendré que encontrar algún club de ajedrez para novatos donde pueda reponerme?
      ¡Gracias por venir!

      • Pues buscarte un club sería interesante, desde luego tener buenos maestros es básico en todo ajedrez incluido.
        Y, sobre todo, no desesperes cuando todo parezca ir cuesta arriba. Aunque no lo creas a veces, te garantizo que jugando se aprende, y perdiendo y tomando en serio cada derrota, aún más.
        Adelante, McQueen! .-)

      • Recordaré tu consejo siempre, tengo asumido que durante la fase inicial seré un cero :) pero me anima porque voy a aprender mucho. ¡Gracias Bruno!

  2. Noooo!.
    El interés por una cosa y la voluntad de aprender te puedo garantizar que, al menos, merecen un “2” de entrada.
    “0” es el pasar del tema.
    Saludos y adelante!.

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