Confesiones de un maromo

Una de las 5 preguntas más sencillas, pero más difíciles de contestar es “¿Qué quieres?”. Oye, esa a mí a veces me mata.

Resulta que al fin, tras algunos días escuchando de él cosas banales e historias de chicas, le pregunté qué buscaba en las chicas con las que ligaba —porque según él, liga mucho—. Quería saberlo no por expresa necesidad, sino por saber qué diría alguien al que hasta ese momento veía como un hombre rebosante de ego. Y a lo mejor su respuesta estaría unida con un hilo con las horas pasadas en el gimnasio y la chulería con que se me acercó el primer día. Parece ser que él no se esperaba una pregunta así, de hecho, se quedó callado durante unos segundos, pero vi que tras tanto músculo y testosterona había una franqueza que salió como cosa encerrada que logra escaparse:

—Lo que me engancha de una mujer es poder tener una conversación inteligente con ella. ¡Es que no consigo entenderme con ninguna!

A la fotografía original, de Mijang Ka, se accede pinchando sobre esta imagen | Foto de internet modificada

A la fotografía original, de Mijang Ka, se accede pinchando sobre esta imagen | Foto de internet modificada

En el fondo todos queremos eso —le miré entre la sospecha y la incredulidad—, pero cuántas veces vivimos como si buscáramos otras cosas… Me acordé de lo que dije en El Nuevo Paradigma del Hombre Sexy, donde uno de los puntos expuestos era “que sea inteligente”. Inteligencia como la madurez del que admite su vulnerabilidad, la capacidad de tener profundas y estimulantes conversaciones, y la fuerza para ser humilde y honesto. Me acordé del consejo: “cásate con alguien con quien te encante hablar. Eso será lo que os mantendrá juntos cuando la primera etapa, la de la pasión, haya terminado”. De mi amiga Vintage, que insiste acertadamente en que la comunicación es la clave del éxito en una relación que dura. De que las cosas hay que arreglarlas en vez de tirarlas. Que fracasamos porque nos hacemos los duros, pero ser duros no es ser fuertes

—Sí, sí, ya —pero Vena Desconfiada no podía dejar esto pasar—. Seguramente este maromo ha conocido a cientos de mujeres muy buenas e inteligentes conversadoras, guapas, atentas, alegres… ¿Y qué habrá hecho con ellas?

FRIENDZONED.

O sus “conversaciones inteligentes” eran en realidad párrafos de una filosofía de la que las mozas se hartaron rápido. Grandes paradojas de la Historia.

“Ese tío miente” concluyó mi desconfianza.

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2 Respuestas a “Confesiones de un maromo

  1. Hola!.
    Creo que la pregunta hubiese mejorado de esta forma:
    “A parte de lo obvio, ¿te interesa algo más?”.
    Supongo que alguien que busca conversaciones inteligentes no dedica tanto al gimnasio como a la biblioteca; y desde luego pierde el tiempo (si lo hace con sinceridad) yendo a según qué sitios.
    Saludos, McQueen!.

    • ¡Hola! Es que es eso, por eso mi desconfianza habló tan alto :) Y más cuando el mozo se puso como alma incomprendida con el “que no lograba entenderse con ninguna” . ¡Quien quiere a una persona con ciertas virtudes deberá ser alguien con quien la persona virtuosa quiera estar!
      ¡Saludos Bruno! Gracias por venir :)

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