Literatura erótica, ¿avance o retroceso?

Desde que la literatura erótica está de moda, sobre todo entre las mujeres, está superado el primer escándalo (dicen que antes había libros de esta temática, pero como la sexualidad era un tema tabú se leían a escondidas o envueltos en papel periódico). Sin embargo, ha salido un segundo bochorno, el peor, consecuencia de analizar los argumentos de las historias envueltas en erotismo.

 

Si el feminismo se ha dado cuenta debe estar indignado. Y no es para menos, porque estas historias de best seller (en serio, el marketing tiene muchísimo poder)a pesar de ser dignas de remitir al 016, son aceptadas con entusiasmo e incluso vistas como modelo de relación de pareja.

 

50 Sombras de Grey ha hecho estragos. En un articulo anterior, escrito nada más cerrar el tercer libro, dije que esa trilogía sacó a la luz una generación de fans de la violencia machista que debería poner al feminismo racional en alerta. Incluso bastantes hombres se vieron —y aún se ven— perplejos ante la locura colectiva que se desató. A muchos sus amigas les han dicho que lean literatura erótica para que sepan cómo tratar a una mujer, a otros les han llamado retrógrados por discrepar con la doctrina de 50 sombras. A muchos otros les han arrastrado al cine.

 

Supuestamente en algo se avanza porque ya se puede hablar de sexo y tal, pero no debería ignorarse la manera en que se avanza. La mayoría de las historias de literatura erótica tienen como protagonista a una mujer que por muchos estudios que tenga, siempre se siente inferior a él, acaba supeditada, maltratada físicamente (aunque se somete voluntariamente a los maltratos, por amor, entonces la discrepancia está en si el maltrato voluntario es maltrato o es su problema). Ninguneada, relegada a una posición de sumisa y alejada de las personas que la quieren y pueden hacerle ver que la situación en la que se ha metido es inaceptable. Pero ella está feliz y muy satisfecha. El fin justifica los medios. Y para más inri, la protagonista se siente más digna cuanto más maltratada es.

 

Y el nuevo evangelio se resume en “hombre, si eres joven, rico, poderoso y guapo, las mujeres querrán sexo contigo, en todas sus formas. Mujeres: lo que tenéis que buscar es a un hombre poderoso rico y guapo. Él sabe lo que queréis, adivina vuestros pensamientos, conoce vuestras fantasías. Así que no os preocupéis si acabáis dejando vuestras carreras, siendo sumisas, y trastornadas al final del romance, porque el sexo lo arreglará todo”. ¡No pasa nada! ¡Queremos sexo! ¡Queremos ser como Anastasia Steele!
Strawberry Water Splash

Me acuerdo de cuando de repente nos vimos en París en una calle donde solo había sex-shops. Uno tras otro. Y aposté que íbamos a encontrarnos una iglesia entre dos sex-shops y nos íbamos a partir de la risa. BINGO. | Foto de internet

Nos la cuelan como a los niños pequeños les cuelan el pescado envuelto en las croquetas. ¿En qué momento alguien dijo que sufrir por amor era lo suyo? Esa mente corrupta estaba en una posición influyente. Por otro lado, no sé si quiero saber qué hay (además de serrín) en las cabezas que crean literatura erótica, porque hay faltas de ortografía que duelen menos que este erotismo. Supongo que todas las autoras de estas obras se declararán feministas…

 

Leí Historia de O, al parecer la madre de todas. Cuando cerré el libro lo primero que dije fue “esa señora debería hacérselo mirar”. Las consecuencias de que el amor y el sufrimiento vivan juntos en muchos campos son que la gente —sobre todo las mujeres— está dispuesta a sufrir, llorar, aguantar como mártires… por un amor que muchas veces ni existe ni es correspondido. Hay gente que estropea sus relaciones, que iban bien, por quererlas asemejar a lo que han leído en un libro —someter la realidad a la fantasía de una cabeza que ni siquiera es la suya tiene las nefastas consecuencias que tiene el porno o el Photoshop en las fotos.
No sabemos si los argumentos de las historias de la literatura erótica estamos más retrocediendo que avanzando. | Foto de Internet

No sabemos si los argumentos de las historias de la literatura erótica estamos más retrocediendo que avanzando. | Foto de Internet

Antes no podíamos hablar. Ahora que podemos, lo primero que gritamos a los cuatro vientos es que en realidad nos gusta que los hombres nos maltraten, y tendrán permiso para hacerlo si son ricos y guapos. Habiendo miles de mujeres en el mundo que jamás sabrán lo que es el placer sexual, me parece que en realidad estamos retrocediendo. Al menos me consuela que haya gente que se dé cuenta de que nos la están colando. Si los autores de estas historias las escribieran hombres les estarían quemando la casa. Pero como son mujeres, se convierten en representantes de una generación con algún síndrome cuyo nombre no recuerdo. Me consume este histrionismo.

 

Me gustaría saber qué opináis. Si alguno sabe de alguna obra en la que el protagonista y el autor sean hombres y tenga un tinte distinto al habitual, que por favor me avise.
Sed buenos.

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5 Respuestas a “Literatura erótica, ¿avance o retroceso?

  1. Yo como feminista, debo decir que estas novelas me horrorizan, en general. No he leido muchas, y de estas, la mitad han acabado inconclusas. No puedo, de verdad que no puedo soportar cómo son tanto las mujeres como los hombres que aparecen en esas novelas. Tan dominantes, tan “machitos” ellos, y ellas tan sumisas, solo pensando en “su hombre” y en cómo complacerle….

    Por supuesto, no soy quien para meterme en las relaciones de nadie, si una mujer es feliz viviendo por y para su hombre…. no soy quien para decirle como debe vivir, por mucho que a mi me chirríe, puesto que esto sería tan patriarcal como obligarla a que acepte la violencia machista sin rechistar. Pero a mi me hace pensar: ¿hasta qué punto son felices de esa manera? ¿Realmente pueden ser felices anulándose a sí mismas de esa manera? ¿De verdad eligen por sí mismas o “creen” estar eligiendo, sin darse cuenta de que han sido de alguna manera adoctrinadas por tantos mitos nocivos que rodean al amor romántico? Yo creo que una relación en que ninguna de las dos partes es dominante ni sumisa, es una relación mucho más sana y feliz.

    Genial, como siempre :) Un abrazo!!

    • Tampoco te pierdes nada leyendo más… vista una, vistas todas (aunque estoy esperando a que me digan si existe literatura erótica de sumisos protagonistas).
      Historia de O, la madre de “50 Sombras”, “No te escondo nada”… es como pionera, la más cruel y certera. Te voy a contar una cosa que me quedó clara tras leerla: creo que en este fenómeno la sumisa se ve como una mujer feliz porque en realidad está trastornada; su idea de felicidad es tipo mártir “en realidad estoy sufriendo, pero mi felicidad es su satisfacción (a mi costa)”. Y cuando más anulada está más digna se siente. La verdad es que los personajes están de psiquiatra… lo preocupante es que este amor enfermo se esté convirtiendo en doctrina.
      ¡Gracias por venir Leila! Me alegra verte :)

    • Anaïs Nin… ¡y Jane Austen, y Emily Brontë, y otras escritoras de verdad! Si vieran esto seguro que se pegarían un tiro.
      Me alegra verte por aquí, Bruno. =)

  2. Pingback: “Grey”, o el diario de un psicópata | Dandelion's·

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