Dinero: ¿un medio o un fin?

 

El otro día hablaba con SmartBoy sobre el sentido que tenía esforzarse durante años estudiando y trabajando tanto para al final vaciar la vida en lujos ridículos, o fiestas, o prostitución, o drogas… vamos, cosas que no valen para nada, pero te permites cuando has perdido la ambición por hacer el bien. Y que cuando ves que puedes perder ese estatus, provocas hasta una crisis económica mundial.

 

Y no pude evitar recordar una cosa que me pasó en Chicago justamente hace un año —cómo pasa el tiempo—, y mientras tenga memoria y conciencia, espero recordar siempre. Creedme que cuando lo recuerdo me veo allí. Esta era yo, un viernes de julio, llegando a la estación del Greyhound con una maleta que acababa de perder las ruedas, y una mochila—tengo el súper poder de hacer que mis bolsos te hagan decir “pero mujer, qué llevas aquí”—. Imaginad qué patética se me vería. Tres horas antes había pasado un episodio algo desesperante, precedido por otro episodio ridículo, a 6000 kilómetros de mi casa, así que los bollos que llevaba en la mochila eran más para compensar a mi cerebro por el disgusto que llevaba encima que para satisfacer a mi estómago…

 

Entonces me veis a mí, alma perdida, cargada y cansada en una ciudad que te mira con cara seria la primera vez que entras en ella. Sin saber cómo ir a donde quería ir. Mientras ponía cara y pose de “no pasa nada” —cosa que hay que hacer en Estados Unidos porque los atracadores saben oler al extranjero perdido—, se me acercó un señor.

 

—Te veo perdida.
Vaya, no sé fingir.
(Venga Esther, sinceridad)
—Se me ha roto la maleta y apenas consigo moverme.

 

El hombre me dijo dónde podía hacerme con una nueva el día siguiente. Y también dónde coger el autobús para ir a la casa donde me hospedaba. Conforme avanzó la conversación supe que no tenía hogar y pasaba la vida de albergue en albergue. Poco después me pidió algo: “yo te he ayudado, ayúdame”.

 

Compartimos los bollos mientras esperábamos a que viniera el autobús y nos contábamos algo. Le pregunté cómo pasaban el invierno, dado que en Chicago en invierno la temperatura llega hasta los -32ºC.

 

El CTA de Chicago es el equivalente al metro, solo que los trenes van por los puentes y pasan entre los rascacielos | Foto de internet

El CTA de Chicago es el equivalente al metro, solo que los trenes van por los puentes y pasan entre los rascacielos | Foto de internet

 

We go to the shelter… there’s place for all of us there.

 

Vino el autobús. Mientras me despedía, el hombre ante mi sorpresa sacó un ticket y se lo dio al conductor. “La gente cuando no me da dinero a veces me da tickets de  10 viajes en los que queda 1 o 2 viajes…”
Y me salvó la vida. Resulta que solo se podía pagar el autobús con monedas, y yo lo único que tenía era un billete de 5 dólares. De no ser por él hubiera tenido más problemas. Y era ya de noche…

 

(Esther, cómo puedes ir sólo con 5 dólares en el monedero)

 

La relación entre lo que se tiene y la conciencia social parece ser inversa. Hay gente que espera a estar en la cúspide de la pirámide de Maslow para plantearse ver si ya puede intentar ayudar a los demás; hay gente que apenas teniendo lo básico salvan a gente que aparentemente tiene más que ellos.

 

¿Cuánto hace falta tener para poder ayudar a alguien?

No sabemos si el dinero es un medio para lograr un fin, o es el fin en sí mismo.

 

Luego están quienes ven el dinero como un fin en sí mismo, aunque digan que el dinero es su medio para alcanzar la felicidad. Creo que esos son los que algún día acaban con millones congelados en alguna cuenta bancaria sin saber qué hacer con ellos. O los que jamás llegan a tener motivos para ser felices… ¿no es eso estúpido? No me cabe en la cabeza que un estudiante mientras estudia para sus exámenes piense “voy a seguir estudiando porque de mayor quiero ser como Dominique Strauss-Kahn”.

 

¿Qué pensáis? Yo lo veo complejo. Cuidaos mucho.

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5 Respuestas a “Dinero: ¿un medio o un fin?

  1. Yo lo veo re complejo. En mi caso soy arquitecto. Quise poner negocio propio por eso de tener tiempo para todo. Con la sorpresa que no tenía tiempo para nada. Tuve que pausar con el estudio y ver la manera de trabajar fijo para alguien y aunque tengo más tiempo añoro ser el que decide que hacer. Creo que siendo joven uno se precipita a tomar decisiones que sin la debida orientación pueden causar una desilusión. Cada quien sueña con conquistar lo inimaginable cuando aún no se definen quien son en realidad. Las pequeñas cosas, la sencillez, el ayudar la personas, el valor o ver en cada quien la ilusión por traspasar su capacidad pese al estado económico o emocional en que se encuentra. No hay muchas personas que ayudan por ayudar, los que más tienen temen que su propia economía colapse o se detenga por ayudar a un adolescente a proseguir sus estudios, a enseñarle a alguien la forma correcta de trabajar, de no tropezar con las falsas promesas que el sistema te ofrece. Este exceso de egocentrismo es hoy por hoy el estandarte de un sin número de personas que se han volcado al individualismo no por conocer quienes son sino por no tener excess luggage. Al fin y al cabo todo es relativo, creo que la pobreza es un estado mental y en esos casos realmente son pobres los que por sesos tienen datos disecados de bolsas de valor más que valores en el corazón.

    • Has señalado algo que es muy cierto: el miedo que surge cuando se asocia el hecho de “dar” automáticamente con “perder”. Esa cobardía es la que empobrece, no sólo al tacaño sino hace mal a los de alrededor. Y hablando de tu profesión, creo que no eres el mismo de antes, así que no tiene por qué pasarte lo que te pasó. ¡Seguro que tú mismo ya tienes las directrices!
      Gracias por venir

  2. Pues yo lo veo [al dinero] como un medio más, mira: soy de México, y acá la realidad social que vemos diario es ‘sin dinero no podrás hacer mucho’, yo pienso que eso es falso, que es un lavado de cerebro para que nosotros como estudiantes pensemos eso que dices del ‘cuando sea mayor’ y entonces, cuando realmente seamos mayores nos convirtamos en uno más de los contribuyentes y masas de consumo.
    Hay veces que la suerte me sonríe y tengo dinero, no millones, pero algo en el bolsillo y digo ‘Con esto podría hacer tal cosa, pero mejor no, mejor me compro un libro’ y así soy de esos compañeros que nunca faltan en los salones de clases: los que no tienen dinero pero para comprar libros están dispuestos a sacrificar el almuerzo.
    Cuando se es estudiante uno pasa muchas cosas y no es necesario ser foráneo, como decimos acá. Yo veo muchos de mis compañeros viviendo en pensiones y sufriendo bastante, quizá muchos de ellos tenga ese sueño de tener dinero en un futuro y otros, como yo, piensen que eso no es lo más importante, que en algún punto de nuestra vida se nos acabará un camino y se nos abrirá uno nuevo,
    Pero bueno, creo que todo depende de las percepciones de la gente, habrá veces que el dinero sea importante y otras en las que dará igual.
    Para hacer el bien no se necesita nada más que voluntad. Y lo bueno es que aún hay personas que tienen eso.
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    pd.: ‘—We go to the shelter… there’s place for all of us there.’ eso me mató. Benditos feels.

    • ¡Hola Mawar! El dinero debería ser una herramienta al servicio de la gente para hacer el bien, no lo que hace que la gente pierda la cabeza. Por cierto, me parece muy bien que inviertas en libros: invertir en sabiduría es algo que pocos saben hacer, pero es lo que más rico te hace a medio y largo plazo.
      ¡Gracias por opinar!

      PD: El hombre dijo eso con total tranquilidad, la verdad es que dio una gran lección.

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