7 cosas que te has quitado de encima al llegar a la madurez

Alcanzar la madurez es probablemente una de las cosas que permitirán tener éxito en la vida. Éxito aquí es la definición básica de “te va a ir bien”. Stephen Covey haría una síntesis apoteósica y al preguntarle por la idea de madurez respondería enseguida: “eres proactivo”; pero proactividad no es un término demasiado lejano.

De hecho, la madurez es algo que se manifiesta de muchas formas.

Entonces ¿Qué es la madurez? (Menos mal que) no hay un libro que prometa alcanzar ese estado tan predicado por nuestros padres siguiendo una serie de pasos, pero cierto es que hay varias cosas que uno se ha quitado de encima cuando ha crecido. Aquí por supuesto que no están todas, pero de éstas salen unas cuantas más que hacen que te superes.

1. Frases tipo “no me llevo bien con las chicas”, “no sé cocinar absolutamente nada”, “¿qué necesidad tengo de saber hacer eso?” “no, si yo no leo”, “yo hago lo que me da la gana”.

Por un lado eres una persona responsable y por el otro, respetas a la sociedad. Además, Knowledge is power, a veces la diferencia entre ser un cero a la izquierda y un cero a la derecha reside en saber o no saber hacer algo sencillo.

2. Esa excesiva rigidez (que no implicaba que fueras fuerte).

Ahora eres flexible, pero no por ello maleable. En esa línea tienes menos imperativos categóricos que hace unos años, pero tus principios están tranquilos contigo porque saben que no irás contra ellos. Sabes que el orgullo te da una dureza temporal, pero que nada tiene que ver con la fuerza que necesitas tener, así que prefieres priorizar lo importante antes que tu ego.

3. La idea de que la agresividad es la demostración de tu fuerza.

Eso también hay que decírselo a la gente que provoca los problemas de violencia de género. Puedes discutir sin alzar la voz y sabes cuándo tener una discusión. Pero no por ello dejas que “el tiempo lo arregle todo”. También sabes cuándo lo que pasa por tu cabeza debe quedarse ahí o has de eliminarlo por tu propio bien. Por eso, no te hundes en pozos de pensamientos incoherentes. ¡Y si te hundes no se te caen los anillos pidiendo ayuda para salir!

4. El exceso de “carpe diem”.

Y de complacencia. Ya no buscas que te complazcan, puesto que has visto que lo más cómodo no es siempre lo mejor. Sabes pensar a medio y a largo plazo. Sabes ahorrar, sabes invertir, sabes mantener tus relaciones… y te sabes quitar de encima a la gente con la que debes dejar de quedar. Ahora que te has tomado más en serio tienes una pasión que te ha hecho disciplinarte.

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“El buen juicio viene de la experiencia, y la experiencia viene del mal juicio” | Foto de Eutah Mizushima

5. Los comportamientos infantiles, o de adolescente con crisis de personalidad.

Ya la impulsividad no es lo tuyo. No haces cosas de niños, aunque puedes verte haciendo una maratón de capítulos de Digimon. Y puedes jugar a ser Charizard con niños pequeños sin que te dé vergüenza. Aunque mañana te levantas temprano y rechazas la idea de pasar la noche en vela viendo series.

6. La necesidad de hablar de la vida de los demás como si eso fuera tu gasolina.

Te has dado cuenta de que quitando la viga de tu ojo (en vez de centrarte en la paja del ojo de los demás) tienes trabajo para muchos años. Y no se acaba tu mundo por admitir un error. La manifestación de una de las mayores carencias de la gente es la fobia a que se descubran sus errores. Bueno, hay que decir que históricamente se ha sabido que uno queda más vulnerable ante el descrédito si se sabe que ha cometido un error, porque parece ser que la idea del error se asocia a una peor calidad como persona. Hay errores y errores. Los primeros se perdonan y fin de la historia; los segundos manchan tu expediente y te ponen en la dura/difícil/imposible tarea de recuperar la confianza de los demás. Pero en algunos casos, en el hecho de reconocer el error está el principio del arreglo. Esto da para un debate, decidme qué pensáis.

7. El exceso de miedo.

Te arriesgas. Das el paso. Y confías más que antes. O no. Pero te lanzas igualmente. Puede que ahora cuando te arriesgas tienes más miedo que antes porque probablemente ya has perdido algunas veces y te ha dolido, pero ahora (déjame decirte que) tienes más mérito porque te sigues lanzando.

Madurar no es convertirse en alguien cerrado y seco, menos mal. Tampoco el plan es madurar demasiado y acabar podridos. Las personas más fuertes que he conocido en la vida y que tengo como maestras tienen en común un pasado no fácil, pero la capacidad de haberle sacado partido a las circunstancias sin que éstas se llevaran lo mejor de ellos. La amabilidad genuina que tienen es impresionante.

Todavía me queda bastante trabajo para ser como ellas.

Pero bueno, es cuestión de elegir bien.

¡Que tengáis un buen fin de agosto! He ganado por primera vez una partida de ajedrez— hice caso a Bruno y avasallé a mi profesor. Parecía imposible, pero nunca hay que subestimar el poder de una pieza =)

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4 Respuestas a “7 cosas que te has quitado de encima al llegar a la madurez

  1. KNOWLEDGE IS POWER! Una frase que en boca de Jim Moriarty no podría quedar mejor, soy de la generación del Carpe Diem, debo admitirlo, así como también admito que el ‘un capítulo más y me voy a dormir’ aún me duele un poco.
    Pero es cierto lo que dices, cuando uno empieza a ‘madurar’ se da cuenta que poco a poco va dejando cositas atrás, cositas que se juntan y después viendo en perspectiva significan grandes cosas. Grandes pasos.
    En lo particular, aún soy un poco niño, verás, aún estoy emocionado a muerte con la nueva temporada de Digimon y eso que se va a transmitir en Japón y los fans tendremos que esperar más aún para tenerlo con subtítulos de esta lado del charco. Sin embargo, ya no estoy en edad y ya no tengo las ganas de hacer el berrinche e ir publicando cosas del tipo ‘si no me dan Digimon me mato’, así que eso debe significar algo ¿no?
    Por el momento, muchas felicidades por haber ganado esa partida, a mí en lo particular no me cabe mucho eso del ajedrez, antes prefiero jugar un poco de dominó y comer pistachos para platicar con más holgura, pero si le has ganado al maestro quiere decir que los consejos de Bruno han servido.
    Un saludo, como siempre, y bonito fin de agosto a tí también :D

    • ¡Alto, alto, alto! ¡Estás hablando con una fan de Digimon! Alguien que acaba de terminar la segunda temporada y ha apuntado en su agenda el 21 de noviembre (no sé para qué, porque como bien has dicho, hasta que saquen la serie con subtítulos… y yo la encuentre…). Creo que ver una serie de tu infancia cuando eres mayor es bueno primero porque te lo pasas bien, segundo, porque evalúas a la persona que fuiste. Peor sería negarte a verla sin más por decir “es algo de niños”
      ¡Gracias por la enhorabuena! Cuando Bruno me dijo hace mucho que el ajedrez no era un juego más, sino que es EL JUEGO tenía razón. Seguir sus consejos es lo mejor que he hecho =)
      ¡Gracias por venir! Bonito fin de agosto

      • De hecho soy un ‘mago de la descarga’, nivel 1.5 pero al fin y al cabo mago, y aún así pienso que conseguir Digimon Tri me va a tardar jaja.
        Todos estamos ansiosos, después de haber visto algunas publicaciones en revistas niponas, más ansiosos todavía.
        Y sí, el ajedrez me parece El Juego, casi viene pareciéndome lo que el Baseball ‘El Rey’, pero yo soy muy lento para esas cosas, así que prefiero verlos como a los toros ‘desde la barrera’ y seguir leyendo xD
        ¡Feliz inicio de septiembre, ahora~!

  2. Pingback: Por qué “que no te importe lo que piense la gente” es un consejo que yo no doy | Dandelion's·

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