Preguntémonos por qué nos decepcionamos tanto.

Qué curioso que en uno de los Trending Topic de hoy, #CosasQueAprendíDel2015, una de las ideas más repetidas es “no confiar en nadie”.

Si la idea se repite tanto es porque mucha gente está claramente decepcionada (además de con los políticos). ¿Qué lleva a que mucha gente escriba esas palabras teñidas de resentimiento? Dentro de la razón que tienen muchos de los que escriben, da la impresión de que una amplia mayoría de la gente —sobre todo la que habla en términos demasiado generales—, dramatiza más de lo debido, y otro grupo de gente necesita mirarse al espejo antes.
El concepto confianza en parte se ha emponzoñado porque en su nombre se dan demasiados incidentes fuera de la decencia. “Porque hay confianza” hay gente que pierde las formas al mes de conocer a alguien y conseguir el “sí”. “Porque hay confianza”, hay gente que abusa de la paciencia de sus amigas contando día sí y día también sus quejas perpetuas o su capricho. Hay gente que confía en sus amigos, y por eso se permite comportamientos perjudiciales, tanto para él como para los demás; dado que sus amigos son sus cómplices, es su deber. Compañeros de piso que confían en los otros compañeros, y se permiten hacer ruidos de toda clase sin pensar en la situación de los demás. Novias que tratan con agresividad a sus novios —sin motivo— porque confían en ellos (“confiar en ellos” significa “asumir que ellos les van a permitir todo”). Hombres que agreden a sus mujeres “porque confían” en que pueden hacerlo; ella no se va a ir.
Hay empresas y servicios de atención al cliente que son pésimos justamente porque se confían. Padres que en 1997 se confiaron y en 2015 salen en el programa Hermano Mayor. Y la lista continúa.
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No aprendas a "no confiar en nadie". Aprende a ser selectivo, a responsabilizarte de tu felicidad, a ser humilde, a ser de fiar, a observar, a cuidar tus relaciones. | La proactividad es esto también.

No aprendas a “no confiar en nadie”. Aprende a ser selectivo, a responsabilizarte de tu felicidad, a ser humilde, a ser de fiar, a observar, a cuidar tus relaciones. | La proactividad es esto también | Unsplash

La diferencia entre alguien que quiere “amigos” (que, por supuesto, requieren que también seas amigo) y alguien que quiere “psicólogos complacientes gratis” es invisible al principio, pero cuando se hace evidente no hay que ignorarla. Es verdad que hay decepciones, deslealtades, desplantes, feos y toda clase de insidias; pero también cabe preguntarse algo:
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  • Si te decepcionas porque realmente te han decepcionado, o porque has hecho a los demás los responsables de tu felicidad. Y te acabas de dar cuenta de que los demás no tienen el deber de hacerte feliz. Ergo, te sientes decepcionada. Son unos falsosVan a lo suyo.
  • Si te han decepcionado de verdad, o te han dicho algo que no querías oír porque tus amigos están hartos de que hagas el tonto. O que vivas quejándote. Y como no te gusta lo que te han dicho, te decepcionaste. Y, por supuesto, ellos son los malos.
  • Si te han decepcionado de verdad, o la actitud decepcionante de tu amiga es simplemente una reacción a tu deslealtad. Pero como eres una self-centred person, no te has dado cuenta. Claro que, tampoco lo harías, porque tú tienes la conciencia tranquila.

Hay una fina separación entre “confiar en alguien” y “esperar a que alguien te satisfaga siempre“. En el post anterior una de las principales ideas es lo que justamente he aprendido al conocer a gente que me desafió: una relación profunda siempre sacará tus problemas no resueltos. Mira entonces qué es lo que saca tu tendencia a acusar a los demás.

A fin de cuentas, todo nos enseña algo si queremos aprender. A mí, personalmente, las decepciones me han llevado a al final ir con más ojo y elegir en qué aspectos exactamente ser exigente y en cuáles no esperar tanto. Pese a lo que duela una deslealtad, lo mejor que se puede hacer es continuar la vida aplicando la lección aprendida, sin caer en el resentimiento. El inmarcesible “perdona, pero no olvides”.

Y la lección aprendida es, principalmente, ejercer la responsabilidad.


 

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4 Respuestas a “Preguntémonos por qué nos decepcionamos tanto.

  1. La prueba del algodón siempre es tratar de ponernos en el lugar del otro y evaluarnos a nosotros mismos. ¿Somos capaces de hacer ese ejercicio con honestidad? Si sí, la evaluación rara vez (por no decir nunca) resulta ser un 10. Sin embargo, la autocrítica constructiva es mucho menos tentadora que echar la culpa de todo a los demás, por lo que suele acabar adornando nuestra lista de tareas pendientes.

  2. La felicidad debe partir y gestionarse a partir de la autoconfianza que cada uno deposita en sí mismo y no en los demás para que de esa forma pueda ser parte de un conjunto y así, de manera equilibrada, aportar con naturalidad lo mejor de sí misma.
    Nadie puede dar lo que no tiene ni esperar recibir lo que no ha sembrado,imposible.
    Depositar la ansiedad de los problemas internos no resueltos en los amigos,familiares y allegados y llamar a eso “confianza” no tiene otro nombre que chantaje.
    Estamos todos sujetos a errores y a cambios de actitudes frente al día a día.
    Mi opinión, es no confíes ni en tu propia sombra,pues cambia su posición conforme va girando el sol.
    Gracias. Dandelion.

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