El síndrome del elefante del circo

—¿Por qué ese elefante es tan grande y está atado a un poste tan pequeño?

Lo que más había sorprendido al niño era ver en ese circo a un elefante adulto atado a un pequeño poste. La diferencia de tamaño entre el poste y el elefante era tal que la imagen era chocante a la vez de ridícula.

—Verás… cuando al elefantito de pequeñito lo secuestran y lo separan de su madre para llevarlo al circo, lo atan a ese poste con una cuerda fuerte. Los primeros días lucha para libarse de la cuerda, pero como está más fuerte de lo que él puede forzar, no lo logra. Los días pasan así, con el elefantito luchando, hasta que finalmente se rinde.

—Pero ahora es un elefante grande. Seguro que si hace un poco de fuerza se libra del poste enseguida. Los elefantes grandes son muy fuertes. ¿Por qué se queda ahí?

—Ahí está el problema. El elefante tiene muy buena memoria y eso juega en su contra —el niño me mira de forma inquisitiva—. De pequeño intentó librarse de la cuerda y no lo consiguió; y cree que al igual que entonces no pudo, ahora tampoco podrá.

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No eres la misma persona que entonces, esa es la razón por la que la historia no va a repetirse | Josh Johnson (Unsplash)

Vivir resignado porque como hace tiempo no lo lograste, tampoco lo vas a lograr ahora. Pero no darte cuenta de que (afortunadamente, y si has querido) no eres la misma persona de antes. Ese es un pozo en el que mucha gente vive sin darse cuenta.

La leyenda del elefante del circo representa a muchos a día de hoy —a mí también me ha representado—. Y añadiré algo más: hay quienes están seguros de que les va a ir igual que en ocasiones anteriores por una especie de predestinación, y creen que no podrán hacer nada ante lo que les sobrevenga. No es culpa suya pensar así, sin embargo, conocer la verdad te hace libre. Si uno ha aprendido de las experiencias, aunque el guión de una situación se repita, el final no tiene por qué darse de la misma manera, dado que uno entre el estímulo y la respuesta tiene la libertad de elegir. Y añado que esa libertad es incluso mayor si uno es consciente de lo que ha aprendido y de las herramientas que posee.

Quien no aprende lo más probable es que de la misma forma que fracasó las veces anteriores, lo haga ahora. Pero quien ha aprendido ahora tiene más herramientas que antes, por tanto, no tiene por qué vivir con miedo a que la historia se repita.

—Es probable incluso, que la situación repetida sea una oportunidad para ajustar cuentas con ese pasado que en su momento te venció —el aire desafiante de su mirada me terminó de convencer—. Ahora lo vences tú.

Chapeau.

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