La principal señal de que no estás preparado para una relación

(Claro que hay que prepararse).

“¡Yo soy muy exigente!” es una frase casi comodín que si se usa mal, da más problemas que beneficios. Y mucha gente la usa con complejo de superioridad. Creo que antes de declarar al mundo el nivel de exigencia, sería bueno evaluar si se está a la altura de lo que se exige. En otras palabras, plantearte si la persona tan virtuosa e ideal que demandas querría estar contigo.

(Dan Carlson | Unsplash)

(Dan Carlson | Unsplash)

Querer algo no implica automáticamente estar preparado para ello. Cansada estoy del típico caso del chico (o chica, ambos) que lo que más quiere es una pareja y mira por dónde, aparece una chica estupenda, que lo tiene todo: personalidad, amable, bella, alegre… en fin, todas las cosas que exigía el muchacho y más. “¡Esto va a ir bien!” piensan todos los de alrededor. Meses después se enteran de que la relación ha fracasado.

Querer una relación de pareja no significa necesariamente estar preparado para ella.

De hecho, la principal señal de que uno no está preparado es el hecho de (tener problemas internos no resueltos y) esperar que una relación sea la cura a todos los males.

Bueno, en nuestra defensa diré que lo que nos han dicho a las mujeres* desde pequeñas tampoco ha sido de ayuda —desde pequeñas se nos ha bombardeado con la idea de que la vida empieza en el momento en que el príncipe entra en tu vida—. El baile con el príncipe salva a Cenicienta de su vida miserable. El beso del príncipe resucita a Aurora. El beso del príncipe Florian despierta a Blancanieves y la salva de la maldición de la bruja. Por tanto, una no necesita hacer nada más, el amor lo hará todo por ella.

No niego los efectos positivos de una buena relación de pareja, ¡he visto gente cambiar para mejor de forma asombrosa!

Pero también he visto gente hoy decir “que me quiera y me acepte tal y como soy, porque yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré. A quien no le guste, que no mire” y días después llorar y preguntarse por qué les va tan mal en el amor.

La gente del segundo grupo habitualmente vive con su pareja en una continua exigencia tácita: “él/ella tiene que hacerme feliz, que para eso está (dado que yo he vivido infeliz todo este tiempo)”.

Cuando uno se siente infeliz con su vida en sí, es fácil tender a apuntar al estado civil como la causa. Pero esto no es tan simple como en los cuentos antiguos de Disney. Cierto es que una relación buena añade mucha felicidad, pero la felicidad no es como un mero beneficio económico que se saca de la resta “ingresos-costes”; más bien es algo que viene de una vez ser ya feliz (o al menos completo) antes de la relación.

Vale, decirlo es fácil, ojalá la felicidad (y lo que llaman fulfillment) fuese algo que viene así por así. No, no lo es. La felicidad es algo que continuamente hay que crear, en algunas épocas sin esfuerzo, en otras habrá que incluso forzarse a uno mismo el ir en contra de lo que normalmente haría.

Lo peor es quedarse en estado de espera.

  • Por un lado, esa actitud repele al tipo de personas que quieres (recuerdo que normalmente pedimos a la vida personas felices y completas)
  • Por otro lado, incluso si esa persona ideal aparece, estarás esperando que esa persona traiga la felicidad, y sin querer, actuarás de forma necesitada —e incluso desesperada— porque en su aprobación estará tu felicidad. Además, la otra persona no podrá darte lo que en un importante porcentaje te corresponde a ti. Al final caerás en una dinámica de resentimiento.

Esto bajo ningún concepto justifica que si una persona no te hace feliz porque su carácter es malo o te trata mal, tengas que permanecer a su lado. Y el plan tampoco es que te conviertas en alguien excesivamente independiente que haga todo completamente por su cuenta y pase de su pareja —que no se trata de pasar de un extremo al otro— en nombre del “mi felicidad es algo que únicamente me doy yo”. Y mucho menos el plan es tener una vida y una vez entrada en la relación, dejar esa vida aparcada, cruzar los brazos y decir “bueno, ahora es él el que me va a hacer feliz”. Que eso también se ve mucho, y eso es trampa.

Hay una buena noticia en esto entonces… tomar conciencia de un asunto es muchas veces el inicio de la resolución de un problema. Hay cosas incómodas que haces hoy por las que tu yo del futuro te dará las gracias… Cambiar el chip es una de ellas.

*Hombres, ¿qué os han dicho a vosotros?

Anuncios

2 Respuestas a “La principal señal de que no estás preparado para una relación

  1. Creo que no es más bien prepararse para tener una relación, ni mentalizarse ¡ni siquiera buscarla! Es algo que surge y sale bien, resulta que cuando menos te lo esperas viene esa persona que se complementa en tu vida, que le gustan las cosas que a ti te gustan (a pesar de no compartirlas siempre) que te ayuda a ser mejor persona. Cuando te quieres dar cuenta llevas un tiempo y te da por avanzar, vivir juntos y esas cosas.
    A los hombres también nos han hablado de princesas a las que proteger y salvar, pero se nos olvida y pensamos más bien en alguien que pueda ser capaz de aguantarnos jajajajaja.
    ¿Por qué complicarse?

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s