Vivir sin miedo, en 5 minutos

Resulta que la ignorancia un día se emparejó con el miedo y tuvieron un hijo. ¿Cómo se llama? No sé, pero si le pones nombre te agradeceré que me lo digas. Muchísima gente ha vivido con él dentro sin saberlo. Y otra gente ha sido dominada por él pese a sospechar de su presencia. Otra, desgraciadamente descubrió a ese engendro antes que los demás y se alió con él para crear dogmas (y otras ideas) que en ocasiones sometieron a los de los dos grupos anteriores.

robin-vet-27501

Robin Vet – Unsplash

El arte de la confrontación, el arte del debate, ese que se maneja con el coraje con el que se enfrenta a un amigo y el respeto mostrado a la persona apreciada. Qué difícil, por desgracia una mayoría de la gente no lo puede manejar porque permanece la tendencia de asociar confrontación a ofensa y crítica a descrédito, nunca siendo analizada del todo. Y de esa ignorancia creo que sale el miedo al debate y a la discrepancia. Quizá también de esa ignorancia nazca tanta tensión y tanta posterior represalia.

Y el miedo a dar la opinión.

—¿Por qué no opinas?

—¿Para qué voy a opinar si mi opinión no sirve para nada? No te la voy a dar si la vas a desechar.

He visto que el modo de pensar de quien responde así en el fondo está preso al miedo a exponerse porque, por desgracia, su sentido de la importancia está (ante sus ojos) condicionado por la validez de sus opiniones. Y definiendo “validez de la opinión”, apunto que en muchas personas adultas este concepto ha caído de forma equivocada; desde el momento en el que pensamos que nuestra opinión tiene valor en la medida que la persona a la que se la hemos dado nos obedezca inmediatamente.

La mala noticia es que no tiene porque ser así; la buena es que las opiniones cobran valor en sí mismas, independientemente del efecto inmediato y visible que produzcan.

—Tu opinión me sirve para contar con más información. Puede que la otra persona esté tomando una decisión porque le falta información, y tu opinión le informa de algo que no sabía.

—Pero hay gente a la que le da igual la cantidad de información que tiene —respondí—, seguirá haciendo lo que quiere, pasará de tu opinión.

—Pero no por eso tu opinión será inválida, Esther…

En personas adultas y responsables una opinión no es inválida porque la persona no haga caso inmediatamente, a lo mejor es cuestión de encontrar el momento adecuado, o la persona adecuada o las palabras adecuadas. O que la persona pase por algunas experiencias y piense un poco. O ninguna de las anteriores.

—…El objetivo de una opinión es dar información a la otra persona.

Confrontarse no es pelear. Debatir no es atacarse. Opinar no es mandar, sino informar. Y quiero pensar que el desacuerdo no tiene por qué ser divisorio.

He visto que este punto de vista diferente facilita bastante la vida. La razón es sencilla: te enseña a vivir sin miedo.

(Aunque sin perder la prudencia, por supuesto, porque lo que he dicho no se puede aplicar a mucha gente…)

Anuncios

2 Respuestas a “Vivir sin miedo, en 5 minutos

  1. Pingback: El poder de las personas coherentes | Dandelion's·

  2. Pingback: Hay que ser osado. | Dandelion's·

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s