“Que no te importe lo que piense la gente” a veces es un mal consejo.

Por eso no me gusta darlo, sobre todo cuando no tengo todos los detalles. Sabes que normalmente cuando alguien te cuenta algo, siempre te ofrece su versión: una versión (consciente o inconscientemente) diseñada para que te pongas de su lado. Necesitamos hablar hoy de esos consejos que entran muy bien por los oídos porque mantienen al ego bien alimentado, y cómo no, se han ganado mucha popularidad.  Suenan muy bien, no hacen daño, ¿por qué no añadirlos a la filosofía de vida? El problema es que ese tipo de consejos aparentemente inocuos son los que más han metido en problemas a la gente.

“No te preocupes por lo que piense la gente”

(variación: “que no te importe lo que piense la gente/los demás/ el qué dirán”)

Oh, el sonido de la libertad… Las personas que más tienden a decir eso (y las que más lo buscan en Google) a veces son justamente las que más deberían preocuparse por lo que la gente piensa de ellos. El que dijo “que no te importe lo que piense la gente” quizá tuviera buenas intenciones —al igual que el que escribió Gente tóxica—, pero no sabía en ese momento que, en un futuro no muy lejano, su frase sería una herramienta en manos de una sociedad egoísta/narcisista. Y por desgracia, esto se les ha ido de las manos a muchos  que, con eso de no preocuparse con lo que la gente piensa, se han convertido en gente tóxica. Eso sí, profesionales en apuntar el dedo a la toxicidad que ven en los demás.

—No, es que yo soy más feliz pasando de la gente.

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Quien te da un consejo así de malo y espera que lo apliques a todo… o no sabe, o no es lo bastante consciente. O no te quiere – Roman Kraft – Unsplash

Vamos a ser honestos: vivimos con gente. Vivimos con amigos, con colegas, con parejas, desconocidos, animales, vecinos de abajo, vecinos de al lado, vecinos de arriba, compañeros de trabajo, señoras mayores. Todos tenemos que convivir y compartir espacios. De modo que, nos guste o no, necesitamos tener conciencia de cómo lo que hacemos afecta a los demás.

  • En el trabajo, lo que piensen los demás de nosotros literalmente es lo que va a determinar que entremos a ese  puesto, que sigamos en ese puesto, ganemos más dinero, o tengamos que irnos,
  • También en el trabajo, lo que piensen los demás puede determinar que prosperes o se te vayan los empleados y quiebre tu empresa,
  • En una primera cita, lo que piensen de ti será lo que decida si tendrás una segunda cita, o si la persona se irá en medio de la cita. Igual que en una pareja ya consolidada,
  • En la vecindad, lo que piensen de ti determinará si vives tranquilo y en armonía o, si un día te encontrarás con una denuncia en tu buzón. O con la policía en tu puerta.

No quiero decir que has de vivir limitado por las opiniones de la gente de manera enfermiza. Pero es muy probable que si no te importa lo que la gente piensa, tampoco te importa cómo los estás tratando. Y seguramente seas una persona tóxica. De modo que está bien dejar atrás esa rabieta de adolescente rebelde sin causa que parece que sin su rebeldía no tiene identidad. Sí importa lo que piense la gente. Lo significativo aquí es identificar las personas cuya opinión es importante y tener la consideración hacia ellas. No me malinterpretes, que con esto no quiero decir que únicamente te va a importar lo que piense la persona que más te complace, o la persona que te dice lo que quieres oír —aquí que cada uno interprete—; en cada escenario hay personas con críticas que deberías tener en cuenta, aunque sea gente que no piensa como tú, o no te cae especialmente bien, o es gente que no conoces. Porque, entre otras cosas, no te gustaría que los demás ignoraran lo que piensas tú.

Consideremos esto también: siempre que hablamos de sociedades que admiramos —sociedades “más avanzadas”—, siempre, siempre suenan las palabras “civismo” o “respeto”.

Sí importa lo que piensen  los demás.
Sí importa lo que digan.
Sí que influye en tu felicidad.
Dentro de lo razonable.

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2 Respuestas a ““Que no te importe lo que piense la gente” a veces es un mal consejo.

  1. Muy interesante artículo, como siempre, que nos hace pensar.
    Me resulta sorprendente de que hay gente que se comporta sin el mínimo respeto por los demás y luego se quejan cuando son criticados.
    También hay que recordar que nunca podrás dar gusto a todo el mundo. La clave debe estar en lo que tu dices: “identificar las personas cuya opinión es importante”, bien por ser personas queridas o por poder aprender de ellas.

    • Exacto, Agustín. La gente que tiende a ignorar lo que piensan de ellos tiende a no prestar atención a cómo trata a los demás… y olvida que los demás también pueden tratarles como no les agrada.

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