Hay que ser osado.

Difícil, complicado, confuso, inalcanzable, algo que ya no es lo de antes, imposible en tiempos de WhatsApp. Condenado a la superficialidad bajo la tiranía de Facebook. Los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor definen así a lo que siempre ha sido “la amistad de verdad”. La verdad es que esencialmente, lograr una amistad confidente es más fácil ahora.

Al leer sobre los tres tipos de personas a las que llamarás amigos, es posible que gente pensara que encontrar un amigo confidente en la vida es cuestión de suerte —suerte en el sentido más trágico de la palabra—. Si lo tengo, tengo suerte; si no, contemplo inerme cómo mi vida pasa y muero infeliz… Vale, hay un componente de “que te toque la lotería”, lo admito, pero también hay un componente de “que sepas cobrar ese dinero y administrarlo bien para que seas rico el resto de tu vida”. Y también hay, por otro lado, un componente de “prosperar tú y vivir bien sin que necesite tocarte la lotería”. Quien ha prosperado, ha prosperado. No creo que Elon Musk juegue a la lotería hoy en día.

Hay más oportunidades ahora. Pese a la nostalgia por un mundo más sensato. El problema es que conforme aumentan las oportunidades merma la capacidad de ver y aprovecharlas. Pensaba describir un poco más la amistad de confidente, pero es más práctico ponerse en las causas que llevan a las consecuencias —el análisis y la estrategia son dos de los pilares de este blog—.

Tener tener amigos de verdad implica poder ser alguien de quien quieran ser amigos de verdad. Antes de que pienses que esto es una obviedad, te confirmo que para llegar a ser así hay que arriesgar. Arriesgar el ego. Insisto mucho en cuestiones del ego y estarán a punto de llamarme pesada. Pero es fascinante que hoy en día hay más capacidad de arriesgar la vida que de arriesgar el ego.

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Neill Kumar (Unsplash)

1 – Sé alguien al que se le puedan decir verdades. Importante. 

Lo he puesto primero por algo. Echamos de menos los viejos tiempos en parte porque antes el nivel de victimismo no estaba en máximos históricos como ahora. Hoy por un lado somos fans de la libertad de expresión; por el otro, susceptibles y con la piel tan fina que todo nos hiere. Quien puede soltar lo incómodo fácilmente, pero se pone a la defensiva en cuanto le comunican algo que no le complace vivirá solo. La gente que veo incapaz de encajar una crítica sin buscar la manera de hacer que sea el otro el que se disculpe, la gente a la que no puedes decir nada porque va a enfurruñarse, borrar y bloquear, la gente que monta un drama a la mínima… no tendrá amigos confidentes. Los perderá. No los merece. Antes dije que los amigos confidentes no van a reservarse contigo porque apuestan por ti, pero únicamente si ven que haciéndolo no pierden el tiempo.

2 – Di las verdades (bien)

La ansiada libertad de expresión implica debate y confrontación. La tendencia peligrosa de hacer “espacios seguros” a toda costa, en los que todo el mundo esté en una nube de acuerdo y no haya confrontación de ideas es justo lo políticamente correcto de lo que acabamos hartos (prueba de ello son los acontecimientos aparentemente fuera de lugar que se han dado en la política, pero en el sector del entretenimiento llevan dándose años). Insisten, sin embargo, en la necesidad de aprender a exponer de forma clara, ordenada y civilizada. Insisten en que aprendamos a manejar el arte de la confrontación. En que las críticas no siempre son ataques, sino información. Para decir algo incómodo pero necesario no hace falta agresividad.

—Básicamente es eso: habla y deja que te hablen. Pero no juzgues, ten compasión; no sabes si tú reaccionarías de la manera que reacciona la persona a la que estás juzgando si estuvieras en su situación.

—Seguro que hay más…

—Claro que hay más. El éxito ya no tiene secretos. Pero hay que ser osado.

Es raro conocer a alguien que apueste por ti desde el principio (si lo conoces, más consideración le debes). Lo normal es que los amigos apuesten por lo mismo que tú o tengáis el mismo enemigo. Pero las amistades no son estancas: después hay un componente que hace que evolucionen hacia la confidencia. Dicen que la probabilidad de que ganes la lotería es del 0,000001%, mientras que la probabilidad de que prosperes y te hagas millonario es del 1%. Al margen de lo “desalentadores” que son los datos y la disparidad entre unos estudios estadísticos y otros, todos los estudios coinciden en que la probabilidad de prosperar es mucho mayor. Aprovechemos.

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Una respuesta a “Hay que ser osado.

  1. Pingback: ¿El mejor consejo? El más incómodo, realmente. | Dandelion's·

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