Los importantes

Hamlet, de William Shakespeare

51KW5hgSc+LHabrá que leer clásicos mas a menudo, porque los clásicos ya han respondido preguntas que nos hacemos hoy en día. No me explico cómo me ha podido gustar tanto. Nunca había leído teatro además de cuando el profesor de Lengua nos obligaba en clase, y apenas entendíamos nada. Pero creo que el teatro te obliga a meterte más en el asunto, dado que no hay ningún narrador que te explique lo que piensa el protagonista, o a  qué se debe cierta situación. Eso tiene su magia.

El Principito, de Antoine Saint-Exupéry

41n-PDcZWkL._SX302_BO1,204,203,200_No habrá nunca adaptación cinematográfica que se sitúe a la altura de esta obra maestra. Añado que este libro también es un examinador; quiero decir con esto que te puede hacer ver si has cambiado en la medida en que lo vives de forma diferente cada vez que lo lees. Una manera brillante de exponer una realidad cruda de las relaciones humanas, además de un toque de atención sobre las trampas en las que, como adultos, tenemos el riesgo de caer.

Pensar rápido, pensar despacio, de Daniel Kahneman

9788483068618Vale la pena leer el resultado de una amplia investigación sobre cómo funciona el cerebro humano. Un punto curioso que es bueno conocer es la realidad de los sesgos cognitivos; saber en qué podemos ser vulnerables nos ayuda a andar con más cuidado para no caer en trampas comunes, por ejemplo.

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